José Emilio Pacheco, además de ser un extraordinario narrador, poeta, investigador y tal vez uno de los grandes sabios que ha tenido las letras mexicanas, también fue una gran persona: generoso, humilde, extraordinario conversador.

Por quién sabe qué azares de la vida, tuve la fortuna de ser su amigo y, cuando nos llegábamos a encontrar –previo a una conferencia suya o por lo regular en la estación Patriotismo del metro–, platicábamos de cualquier cosa.

Debo contextualizar que él tenía un modo muy peculiar de iniciar una plática. Por ejemplo, en una ocasión que me regaló un prólogo suyo para una edición facsimilar de El son del corazón (2003), de Ramón López Velarde –que Óscar Chávez había descubierto en una librería de viejo–, él decidió enviar “la exclusiva” de la publicación a un diario junto con su prólogo. Al día siguiente, llegué a su casa para entregarle ejemplares del libro y, en lugar de un “hola, cómo estás”, la conversación empezó de esta forma:

– ¿No era mejor que me lo dijera por teléfono?
– ¿Quién?
– El editor. ¿Por qué no me lo dijo directo?
– ¿Qué cosa? ¿De qué me hablas?
– El editor del diario: encontró un error en mi texto, y en lugar de decírmelo “en corto” para enmendarlo, decidió escribir un texto en el que se “vanagloria” de haberme descubierto un “error histórico imperdonable” –procedió a mostrarme, ansioso, el recorte del periódico.

Pues bien, si él se ponía nervioso por algo así, imagínense cómo estaba cuando me lo encontré en noviembre de 1994 y me contó esto:
– Me llamó.
– ¿Quién?
– Él, personalmente –y procedió a encender, temblando, un cigarrillo.
Yo solo puse cara de que no tenía idea de qué hablaba; después de unas cuantas bocanadas, prosiguió:

– Me llamó para que yo dé el discurso de bienvenida.

– De…
– El Colegio Nacional. Se inaugura el nuevo edificio. No tengo idea de qué puedo hablar.
– Pero…
– ¿Te imaginas? Uno está muy tranquilo trabajando en su casa, y de pronto te llama él, pasándose a todo el aparato oficial por el arco del triunfo.
– ¿Quién es “él”?
– ¡Salinas! El presidente. Me llamó personalmente a mi casa. ¡Como Stalin!

¿Que pez?

En los océanos está el origen de la vida de nuestro planeta donde viven 85 por ciento de las especies del planeta y que ocupa tres cuartas partes de la superficie terrestre.

¿Qué pez? Sanidad, inocuidad, acuacultura y pesca en México no solo es un compendio de información sobre la situación pesquera en nuestro país, es también un viaje para conocer el misterioso mundo marino. ¿Está listo para zarpar?

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