Y llego la FUL (Feria Universitaria del Libro) fecha esperada por todo hidalguense en la cual se pueden obtener aquellos títulos de libros que tanto se han buscado y que con ansias se pretende leerlos, devorarlos para alimentar el conocimiento y poder ignorar menos.

En esta ocasión el país invitado es Rusia, lejano país que comparte algunas semejanzas con el nuestro al haber pasado por una revolución prácticamente a inicios del siglo pasado, igual que México. Un país que se formó en un imperio socialista al surgir la URSS contraparte del capitalismo norteamericano. La desigualdad social, política, económica, cultural, etcétera. Lamentablemente sigue permeando en el mundo y México no es la excepción aunque se traten de buscar oportunidades para todos los ciudadanos, la búsqueda al derecho del bienestar social aún queda a deber a la mayor parte de quienes conforman la sociedad mexicana. Aprovechando que el país invitado es Rusia y recordando su política cuando formaba al lado de otras repúblicas la extinta URSS analicemos bajo esta óptica lo que una reportera el 25 de agosto le preguntara al presidente Andrés Manuel López Obrador a una semana de su segundo informe, “¿cuáles considera que son los tres avances más trascendentes de su gobierno?” A lo que López Obrador contestó que el avance más importante es su combate a la corrupción, lucha que nos ha ahorrado millones de pesos. Después mencionó la política de bienestar para el pueblo: “No hay antecedentes de que se haya ayudado tanto a la gente pobre como ahora, yo creo que ese es otro logro”. Y finalmente, apuntó la forma en que se está enfrentando su gobierno a una doble crisis: a la pandemia y a la actual situación económica del país.

Y señaló acerca de los detractores que ha tenido su gobierno “Para ellos eso es populismo, eso es paternalismo, porque tienen esa mentalidad conservadora de que el pueblo no debe de recibir nada”, apuntó López Obrador y luego añadió que por esto “los conservadores” tomaron una frase china de que en vez de darle pescado al pueblo, había que enseñarlo a pescar.

“Pero si no hay agua, si no hay pescado, ¿qué?, ¿que se mueran de hambre? No, si tiene uno una mascota, un gatito, un perrito, tan fieles, con tantos sentimientos, ¿qué?, ¿no lo cuida uno?, ¿no le da uno de comer? O le dice: A ver, vete tú a buscar tu comida, aprende.

“El derecho a la vida es uno de los principales derechos humanos, pero el conservadurismo no entiende eso, no, si hay pobreza es porque el pueblo es flojo, no trabaja” En la moral ideológicamente dominante de la sociedad capitalista, así como en el núcleo de su sistema jurídico, el derecho penal, impera un tipo de justicia enraizado en la tradición escolástica medieval, que ha sido llamada retributiva y que podríamos denominar también idealista. De acuerdo a ella, lo que cada persona merece, como ente espiritual, no tiene nada que ver con lo que necesita para cumplir sus funciones como ente social. Por el contrario, el merecimiento depende de lo que cada persona haya aportado, ya sea en términos de sufrimiento subjetivo o de mérito objetivo, es decir, de los beneficios que su trabajo le rinda a Dios, a la sociedad o a algún particular encargado de recompensarlo. El ejemplo clásico de la justicia retributiva es el sistema de premios y castigos de la justicia divina. Esta concepción pone al albedrío humano por encima de las relaciones causales que dominan el mundo material, para ubicarlo por encima de toda determinación exterior. Se trata de una expresión ideológica, más o menos mistificada, de la regla básica que regía el juego mercantil desde mucho antes del nacimiento del capitalismo: el intercambio de equivalente por equivalente.

El mayor ideólogo del sistema socialista y por ende la máxima que tomara la URSS para lograr un estado propicio lleno de bienestar social se deberá a Carlos Marx quién describió esta justicia retributiva e idealista y le enfrentó otra, totalmente contrapuesta, que podríamos llamar “materialista” en el sentido de que no abstrae la moral humana del mundo material de las relaciones causales. Marx resumió este tipo de moral en la hermosa consigna que cierra el siguiente pasaje: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, solo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades! Ante la triste realidad que impera se materializan en México las teorías de Marx, las de la extinta URSS y su Estado benefactor así como las opiniones y su muy particular forma de gobernar de nuestro presidente López Obrador que bien menciona acerca de los conservadores capitalistas que piensan: “El que tiene es afortunado y mientras el mundo sea mundo van a ver ricos y pobres porque unos tendrán más suerte en la vida que otros”.

¿Hasta cuándo seguirá esta realidad que parece tendencia? La lucha entre los que lo tienen todo y a los que todo les falta para lograr el derecho al bienestar pareciera el móvil en el que el mundo sigue su trayectoria. ¿Tú lo crees?…

Yo también.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.