De compras en el Primero de Mayo

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Pachuca.- Pasillos sin obstrucciones, filtros en las diferentes entradas, así como exhortos a usar cubrebocas, son parte de las medidas adoptadas por comerciantes del mercado Primero de Mayo, lugar que continúa con alta concentración de personas.

Es una tarde calurosa en el centro histórico de Pachuca, varias personas salen de sus jornadas laborales y pasan al mercado para proveer la comida; otras que durante la semana no salieron de sus casas decidieron hacerlo ayer para abastecerse de víveres que usarán los siguientes días.

En cambio, por las céntricas calles de la capital hidalguense avanzan aquellos que creen que el periodo de cuarentena son vacaciones, puesto que caminan lentamente en pareja o con sus familias que incluyen niñas y niños, se detienen y observan dentro de los pocos locales que continúan abiertos.

Debido al intenso calor, los establecimientos más concurridos son las paleterías donde grupos de tres o cuatro personas disfrutan de sus helados, paletas o aguas frescas, sin importarles exponerse a contraer el virus por el que en Hidalgo han fallecido 13 personas y según cifras oficiales existen 75 casos positivos.

En locales donde venden pastes ya acordonaron sus entradas para ofrecer sus productos solo para llevar; y varios de los comerciantes ambulantes cambiaron de giro, ahora ofrecen cubrebocas de tela, con diferentes diseños y lavables, en 10 pesos cada uno; más que por prevención, las personas los adquieren como producto de novedad.

Filtros en todos los accesos

Los diferentes accesos al mercado Primero de Mayo, uno de los más concurridos de la capital, cuentan con filtros sanitarios a cargo de los mismos comerciantes, quienes ponen gel antibacterial a los visitantes.

En la entrada por el callejón Bartolomé de Medina esquina con calle de Ocampo, un joven alto, de complexión robusta, quien porta mandil blanco, ofrece gel antibacterial y con una voz de reproche pregunta por el cubrebocas a quien no lo lleva, advirtiendo que “para la próxima no se le va a dejar pasar si no lo trae”.

Al interior, a pesar de que los pasillos ya fueron liberados por los comerciantes que se instalaban en medio, lo que antes impedía el paso fluido y ocasionaba empujones entre los clientes, se observaba gran afluencia de personas con sus bolsas de mandado, quienes se detenían a comprar sus frutas, verduras, carnes y otros víveres.

La mayoría de comerciantes portaban cubrebocas y los más preocupados por la pandemia usaban guantes; algunos sin importarles la incomodidad no se quitaban su protección de la boca y nariz, otros en cambio, tenían el protector de color azul sobre la barbilla o el cuello.

Aunque continúan las dudas y confusiones en torno a la actual contingencia sanitaria, los locatarios saben que de no respetar las medidas de prevención, las autoridades podrían cerrarles su fuente de ingreso, sumado a que ya no quieren que se prolongue más la cuarentena, por ello tratan de acatar las disposiciones lo más que pueden.

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