De físicos, disecciones y algunos horrores

De físicos

En la Edad Media –por ahí del siglo XIII–, la palabra habitual para referirse al médico era “el físico”, pues él es quien se ocupa de nuestra physis, de nuestra “naturaleza”, de nuestra fisiología y la Real Academia Española recoge aún la palabra “físico” en ese sentido en su diccionario –aunque ya está en desuso, aclara–.

Progresivamente se fue imponiendo la palabra “médico”, derivada del verbo latino mederi, “cuidar, curar”, que es lo que hace un médico, un medicamento o un remedio.

Disecciones

En 1543, Vesalio publicó su gran obra de anatomía, el De humani corporis fabrica, sobre la fábrica o “estructura” del cuerpo humano, y en 1584 la Universidad de Padua abrió el primer “teatro anatómico”, en el que se hacían disecciones ante estudiantes de anatomía.

La partícula latina di- o dis- suele indicar “división”, y el verbo secare es seccionar, “cortar”, “hacer pedazos”, por lo que dissecare es “dividir en pedazos”, “cortar separando”; por eso, en el siglo XVI, con el desarrollo de la anatomía, se creó el neologismo latino dissectio, “disección”, en un calco paralelo del griego “anatomía” que en definitiva significa lo mismo.

En la antigua Alejandría se llegó a practicar la vivisección –de vivi-sectio, “disección de un vivo”–, para ver no solo cómo era el cuerpo humano, sino también cómo funcionaba, eso sí, procurando que fuese hominum nocentium, “de hombres nocivos”, condenados a muerte, ¡qué considerados!

Algunos horrores

Hace algunos siglos, la Iglesia tenía horror sanguinis, “horror de la sangre”, y no permitía las disecciones, ni siquiera de cadáveres –el latín horror era el “erizamiento” del cabello, cuando los pelos se te ponen de punta, por lo que pronto significó también “escalofrío” causado por el frío o “estremecimiento” por el miedo.

Tomado de Virgilio Ortega, Palabralogía, España: Editorial Planeta, 2014.

Semblanza

La misión primordial de este libro es la de eliminar los estigmas, estereotipos y “mala cara” que tiene la ciencia –en especial en este país–. La ciencia, así como el arte o la historia, para ser promovida correctamente tiene que ser platicadita con ejemplos prácticos y de importancia para la vida diaria. La ciencia por sí misma es atractiva y es, esencialmente, el mejor juego que tienen las personas jóvenes y los adultos, ya que esa misma curiosidad que tienen los niños se aplica siempre con las investigaciones y experimentos científicos. El propósito de la ciencia es el entendimiento de las cosas que nos ayudarán a persistir hasta que el cosmos lo permita.

En esta obra se explican los conceptos más emblemáticos de la geología, la biología, la física y la química, así como las relaciones entre ellas y también las aportaciones más importantes que hicieron grandes personajes de la ciencia, sin las cuales no podríamos explicar nuestra existencia ni la de nuestro entorno.

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