Aves zancudas, sonrojadas y danzarinas.

Se llama así a la estilizada ave de patas y cuello largos, cuyo nombre proviene de la palabra flamenc, “color de llama”, que en el sureste de Francia se refería al color rosáceo intenso de su plumaje. Los españoles aplicaban la misma palabra para aquellas personas cuya tez tenía el tono rojizo característico de los nacidos en Flandes, haciéndolos el prototipo de los pueblos nórdicos. Se dice que el baile flamenco recibe su nombre por la similitud entre los movimientos de las bailarinas y la elegancia natural de esos animales.

El gentilicio

Proviene del neerlandés flaming, que quiere decir natural de Flandes, cuya ubicación geográfica ha variado con el tiempo: en un principio fue una región de Europa occidental que, durante el siglo x, abarcaba Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y territorios de las repúblicas Francesa y Alemana; hoy en día comprende la región Flamenca de Bélgica, el Flandes francés y el Flandes zelandés.

No se “azote”

Durante los siglos xvi al xviii se libró la Guerra de los 80 Años, donde las 17 provincias que formaban los Países Bajos se opusieron a la opresión de sus soberanos españoles. A los rebeldes del Condado de Flandes se les consideraba especialmente violentos, con lo cual, popularmente, comenzó a denominarse “flamenco” a todo aquel que fuera considerado “revoltoso”.

La nostalgia del hogar

La palabra también podría derivar de los términos árabes felah-mengus, felahikum y felah-enkum, que quieren decir el canto de los campesinos; o de la expresión andalusí “fellah min gueir ard”, que significa campesino sin tierra, haciendo referencia a los moriscos desterrados que, integrándose a las comunidades gitanas, cultivaron los cantos flamencos como reflejo del dolor de perder la tierra madre.

Pintores flamencos

Ese nombre genérico engloba a los pintores que nacieron, se formaron o tuvieron talleres en el norte de Europa –los mencionados Países Bajos– durante los siglos xv, xvi y xvii, y abarca estilos como el gótico tardío y el barroco. Comenzó a decaer al término de la Guerra de los 80 Años, al igual que el resto de la escena cultural de Flandes.

Si alguna vez ha escuchado la frase “no te me pongas flamenco”, sabrá que el propósito de la palabra es burlarse de la insolencia del interlocutor; sin embargo, también se usa para hablar de algunos cantos y bailes gitanos, para referirse a aquél que nació en Flandes, asimismo es el nombre de un estilo pictórico y también alude a cierto pájaro rosado de pico giboso.

Picardía en lenguas mexicanas

El ser humano tiene muchas necesidades, entre ellas están el expresar cariño y ternura, pero también lo es aquella manifestación de insultar al otro, pues el insulto es parte de la función psicológica del hombre.

Los pueblos originarios tienen una forma específica para manifestar su cólera, pues sus improperios están compuestos por una red conceptual en la que no bastan las palabras groseras, también hace falta la intención y los contextos de enunciación.

Picardía en lenguas mexicanas reúne algunas expresiones en lenguas originarias como palabras peyorativas, piropos o poemas, frases y canciones con doble sentido que nos muestran un mundo poco explorado de nuestras culturas que coexisten en México.

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