Aunque comparte su origen latino con el español, el uso de esa forma abreviada de la palabra popular en realidad es un préstamo del inglés. Proviene del latín populãris, “pueblo” que a su vez se deriva de populus –raíz que también dio origen a la palabra people, “gente” –que, a inicios del siglo XV, pasó al inglés antiguo como populer, y de ahí al moderno popular que, en general, se refiere a todo lo relacionado con el pueblo. La primera mención registrada como adjetivo data de 1910 y desde entonces, pop guarda el significado de algo que es “favorecido por la preferencia, aprobación o el afecto de la gente”.
Más avanzado el siglo XX, con el surgimiento de los diferentes estilos musicales, especialmente angloamericanos y británicos, empezó a utilizarse la frase pop music para nombrar las canciones que más gustaban a las masas. En 1921 apareció por primera vez en un medio impreso cuando la revista Variety presentó un top de canciones pop para referirse a las más populares del momento.
Cinco años más tarde, en Estados Unidos empezaron a denominarse pop songs ciertas piezas musicales muy exitosas, consumidas por grandes públicos y que eran opuestas a los géneros de “culto”. Sin embargo, a partir de 1950, pop empezó a ocuparse específicamente para referirse a un nuevo estilo musical nacido a mediados de esa década, heredero del rock and roll, con características propias; pero en ocasiones, pop también abarcaba otros géneros como el country, el blues, el folk, o el jazz, que en ese tiempo no gozaban de muy buen prestigio, pues se consideraba que le gustaban a la gente con pocos conocimientos musicales.
Mientras tanto, en la edición de abril de 1956 de la revista británica Melody Maker apareció la primera mención registrada de un Top of the pops, referido a las canciones grabadas de mayores ventas. Un programa de televisión que contribuyó mucho a la propagación de esa pequeña palabra, fue Top of the pops, de la BBC, que se transmitió durante 42 años, de 1964 a 2006.
Alrededor de esas mismas fechas, el término trascendió las barreras musicales: en 1954 fue utilizado por el crítico inglés Lawrence Alloway para referirse a la cultura de la publicidad masiva –pop culture– y, en 1962, nombró de igual modo a las producciones de aquellos artistas que introdujeron temas e imágenes populares en obras de arte “culto”, es decir, acuñó el nombre del pop art, un arte influido por el auge de los medios de comunicación, la euforia por las nuevas tecnologías, la cultura de consumo, el culto a las celebridades y el gran cambio en los hábitos y conductas de la población norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy, el término no solo hace referencia a la música pop actual –en la que derivó aquel género nacido allá por 1950– sino también a todo aquello que pertenece a la cultura de masas, promovido por las industrias del entretenimiento, el consumo y la publicidad, que proviene especialmente de los Estados Unidos. Su uso se ha expandido prodigiosamente y ahora se emplea para completar el nombre de nuevas tendencias culturales que establezcan una relación con esos antecedentes y consigan una gran difusión comercial, desde modas, nuevos géneros musicales, hasta la infinita producción de canciones poperas.

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