En los últimos siete días, Hidalgo tuvo 612 contagios del coronavirus (Covid-19), una cifra discreta según calificó el gobierno del estado en un comunicado en el que justificó el regreso de la entidad al semáforo epidemiológico rojo. La vuelta a ese nivel se debe a modificaciones realizadas por las autoridades sanitarias federales, cambios que incidieron en una nueva ponderación de los criterios mediante los cuales se construye dicho indicador. El semáforo del Covid-19 catalogó en rojo a 18 entidades y 14 en naranja. Lo anterior, así como un incremento discreto en el número de casos registrados en la entidad, condicionaron este “aparente retroceso”, argumentó el Ejecutivo hidalguense, justo en el hervidero de la pandemia. Ese indicador se construye con base en cuatro criterios técnicos como la suficiencia hospitalaria, es decir, la capacidad de cada entidad para atender a los portadores de la infección y que representaba el 50 por ciento. En el nuevo semáforo, pasó al 30 por ciento del puntaje. Otro criterio que se modificó fue la tendencia al síndrome Covid-19, el cual señala la cantidad de pacientes atendidos por los servicios de salud y que presentan síntomas. Su valor, hasta antes de la modificación, era del 20 por ciento y actualmente es de 30. Asimismo, la tendencia a la hospitalización, que se refiere a la tasa de incidencia de camas ocupadas por cada 100 mil habitantes de forma diaria y de los últimos 10 días al pasar de 20 a 30 puntos porcentuales. Esa argumentación emitida desde el primer piso del palacio de gobierno surge el día en el que se confirman 15 positivos, murieron 13 personas y aparecen 417 sospechosos. Que nadie se engañe, la vuelta a rojo está íntimamente relacionada al incremento de la movilidad social. En este sentido, en el mismo documento informativo se apela a la sensibilidad ciudadana para contener la enfermedad, que dicho sea de paso, mantiene en jaque a la economía mundial. Vale recordar que ninguna vida vale más que otra, estamos en la misma balsa y quienes llevan desventaja sobre su salud es el personal clínico que está en la primera línea de acción. Ellos, como todos, tienen familia que los espera en casa. En este andar la responsabilidad no es solo de los gobiernos, sino de todos los que convergemos en el globo. Así que, amigo hidalguense, en esta compleja situación no queda más que ser empáticos y corresponsables. De filón. La Contraloría pone el dedo en la llaga y hará llegar al escritorio de las autoridades electorales en el estado la lista de servidores públicos con manchas en su expediente para negarles el derecho de aspirar a una candidatura, algunos de ellos seguramente tendrá el sello tricolor en la frente.

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