De policía federal a futbolista

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GIOVANI GAMA HERNÁNDEZ/Pachuca.- Este es el caso de Lizbeth Ángeles, quien compartió con este diario un poco de su historia pasada, presente y la que podría depararle el destino. Actualmente, ella es jugadora profesional del Club Pachuca Femenil, tiene 29 años y en el actual torneo ostenta dos goles y ha jugado 972 minutos, que la convierten en una de las inamovibles de Eva Espejo, además, ha disputado todos los encuentros del Apertura 2019 en calidad de titular.

Liz inició en el balompié en el equipo de la Policía federal, ello al mismo tiempo que trabajaba.

“Por una señora que se llama Ofelia, yo jugaba con ella en los Nacionales de rápido, ella me comentó que estaban juntando gente en la Policía federal, sí me interesaba, fui y todo. El que traía el equipo era Coca, Ángel Monter, que era antes el visor de aquí de Pachuca y por él fue que me quedé.”

De un día a otro, Liz pasó de jugar futbol rápido a tener un trabajo estable y un equipo en el mismo lugar; la Policía federal la apoyó y ella lo recuerda con mucho cariño.

“Fue una de las mejores etapas de mi vida, además de jugar futbol podía trabajar; me pude preparar, pude competir a nivel internacional y este equipo siempre fue muy competitivo, participamos en Copa Telmex y fue el mejor donde he estado.”

En esas competencias, Liz ganó dos mundiales de policías y bomberos (2013 en Irlanda y 2015 en Estados Unidos), y al cuestionarle su experiencia en un torneo de talla internacional comentó: “Fue una experiencia muy padre, obviamente nuestro equipo era más competitivo que los demás, nos preguntaban que si solo nos dedicábamos a jugar futbol, no, también trabajábamos, pero ellas sí se dedicaban al futbol.

“El convivir, el estar con gente de otros países y que sean policías yo creo que es una gran experiencia, cuando fuimos a esos Mundiales de verdad que quedé fascinada y me hubiera encantado asistir a los siguientes, pero tomé la decisión de venirme a Pachuca.”

Otra de las escuadras en la carrera de Liz fue Río Soccer, donde tuvo contacto con algunas otras grandes jugadoras como Marilyn Díaz, estuvo cuatro años y en todos fueron campeonas.

El máximo honor de un deportista es representar a su país y en ese sentido Liz fue convocada a la selección nacional. Al compartir cómo fue que recibió la noticia junto con el proceso de jugar con la verde, ya que se enfrentó a futbolistas de experiencia internacional, algunas campeonas del mundo, expresó: “Fue una emoción muy padre, yo creo que llegué hasta las lágrimas por la emoción, mi mamá estaba súper orgullosa de mí, fue una emoción muy bonita.

“No he ido a mundiales o a competencias de la FIFA, solo a amistosos, he tenido varias participaciones con selección, estuve desde la 20, creo que el estar aquí es la recompensa de todo el trabajo y todo el esfuerzo que has hecho durante toda tu vida, el jugar un partido amistoso con EU, el conocer a (Alex) Morgan, Abby (Wambach) y Hope (Solo) es una de las experiencia muy padres.”

Anteriormente, el futbol femenil estaba más marginado en México, pues en pleno siglo XXI no existía una Liga profesional; no obstante, en 2016 todo cambió ya que como iniciativa de la Federación Mexicana de Futbol fue creada la Liga femenil y con ella los sueños de muchas futbolistas se hicieron realidad.

El cambio

Lizbeth Ángeles relató el proceso que debió enfrentar para su profesionalización en el balompié, cuando pasó de policía federal a jugadora.

“Vine a visorías, estaba muy indecisa en asistir aquí o seguir en mi trabajo, ello porque yo no tenía un permiso como tal y debí pedirlo; mis vacaciones fueron jugando futbol y asistiendo a unas visorías, llegué como al tercer día a las visorías, me vieron y pues me quedé gracias a Dios.”

Su debut con el conjunto de la Bella Airosa fue en marzo y en mayo ya estaba levantando una Copa con un marcador nueve a uno en la final contra Tijuana. Con esa hazaña, ella ganó el primer título en la época profesional del futbol mexicano, lo que pareciera que tiene un gen ganador, pues lugar donde está, lugar donde levanta un trofeo, pensamiento que comparte su madre.

“Hay una frase que dice mi mamá: en cualquier equipo que pises siempre eres campeona, así que no me preocupo en que estés triste o que no puedas, yo sé que tú puedes.

“Siempre lo he dicho, no me importa el equipo, porque obviamente empecé hasta con señoras que no sabían ni patear un balón y quedábamos campeonas, yo hago jugar a mi equipo, yo hacía jugar a mis compañeras para que todas nos viéramos bien y creo que esa era como el arma, el vernos bien todas juntas y el ser un equipo.”

Después de aquel título de Copa, Pachuca llegaba con grandes expectativas al primer torneo de Liga del futbol mexicano; no defraudó y se vio un equipo sólido en la fase regular. Las mineras llegaron a la final contra Chivas en un partido que se pintaba parejo, al menos en el papel, la ida fue completa para las Tuzas con un marcador 2-0 y aunque el resultado les valió para casi firmar el campeonato, en el segundo choque las rojiblancas vinieron de atrás y ganaron 3-0, y llevándose el primer título de Liga en la época profesional del futbol mexicano.

“Dicen que nos faltó la cereza en el pastel, todos dicen que sí nos confiamos, pero yo creo que no. Siento que nos pesó estar en un estadio lleno, el no escuchar a nuestras compañeras, el quedar impactadas, no pudimos hacer nuestro juego, sino que ellas nos impusieron el suyo, nosotras caímos en la desesperación y fue cuando nos cayeron los goles.”

Actualmente, Liz es de las jugadoras que más minutos tiene en el equipo y se ha ganado la confianza de su directora técnica, Eva Espejo.

Presente torneo

“Me siento contenta, me siento tranquila, no estoy como los torneos pasados, metí más goles y me sentía presionada, porque yo decía: ‘puedo meter más y quiero estar en el líder’ porque me queda un gol de estar entre los líderes de goleo y me sentía muy presionada por anotar ese gol, ahora es al revés, cambio mi chip, sí, son dos goles y todos dirán es delantera, debe meter goles pero los delanteros también no meten goles; osea, los delanteros también pueden asistir y pueden abrir espacios para que las demás puedan aprovechar y meter.

“Ahorita Viri es la que más anotaciones lleva, pero siento que de todas esas que ha metido he participado al menos en cuatro o cinco; entonces, me siento muy tranquila y como lo he dicho en otras entrevistas, un gol no me define como jugadora, yo sé que doy mi 100 en la cancha, siempre estoy presente y le he respondido como se debe a Eva que me ha dado toda la confianza para seguir de titular.”

El futuro

Al cuestionarle cómo veía a la Liz del futuro respondió: “La siento más contenta, muy tranquila por todo el trabajo que ha venido haciendo, siento que ha aprendido demasiado de las cosas que han pasado, he dicho si me caigo dos o tres veces me vuelvo a levantar, Liz ha regresado con una sonrisa más y más fuerte, aprendiendo de sus compañeras porque creo que también de ellas aprendo mucho, desde la más chiquita me ha venido enseñando que no me debo de caer sino debo seguir aunque no me salgan las cosas, es una Liz que quiere ser un referente del futbol femenil”.

Ella es una de las cientos de historias que existen en el futbol femenil, lo anterior es un pedacito de la historia de Liz, una jugadora profesional del Club Pachuca, humilde, trabajadora y sobre todo buena persona que pese a tener una carrera extraordinaria y ya es considerada una referente, no solo del Pachuca sino del futbol femenil, aún tiene hambre de más porque como ella dice y ha demostrado: “Si me caigo dos o tres veces me vuelvo a levantar”.

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