La semana pasada se estrenó a nivel mundial Toy story 4, película de Disney y Pixar en la que nuevamente vemos a la pandilla de juguetes en una última aventura que, ahora sí, redefine sus vidas para siempre, y de paso las nuestras, al brindar un emotivo cierre a una de las franquicias cinematográficas más bellas en el cine contemporáneo. Ante ello, aquí algunas razones de por qué amamos incondicionalmente a esa franquicia…

1. Pionera en el cine de animación digital. Corría el año de 1995 cuando Disney y los entonces pequeños estudios Pixar lanzaron Toy story, el primer filme completamente animado por computadora. Quizá nuestros yo más jóvenes no lo sabíamos en ese momento, pero estábamos presenciando un momento histórico en el cine, algo así como ver a King Kong desplazarse en el filme original de 1933, el sable de luz encendido en Star wars de 1977 o al T-Rex escapando de su cautiverio en Parque jurásico de 1993. Así, el filme dirigido por John Lasseter sería el pionero que abrió las puertas a una forma de hacer cine que en su momento parecía imposible.

2. El sueño de ver a nuestros juguetes cobrar vida. Sí, ya lo sabemos, esa idea ya había sido explotada por el cine desde muchísimo antes con cintas como Chucky, el muñeco diabólico (1988), Juguetes (1992) o La llave mágica (1995); sin embargo, Toy story logró conectar con una generación de una manera en que las demás películas mencionadas no pudieron gracias a una historia que juega mucho con las ilusiones propias de la niñez y los recuerdos de los adultos que aún mantienen a su niño interno.

3. Personajes entrañables. En una época donde el cine se preocupa más por brindarnos acción trepidante y efectos visuales al por mayor, Toy Story (como saga) se caracterizó por brindar prioridad a la narrativa y al desarrollo de personajes. Y se agradece, porque cada uno de esos personajes representa una faceta de nuestro carácter y de nuestra vida: ¿quién no se ha sentido identificado con Woody, Buzz y compañía en algún momento? Toma eso, Dominic Toretto.

4. Cuestiona nuestra propia humanidad. Parece que cada filme de Toy Story va dirigido a un público que está creciendo y se hace preguntas cada vez más profundas. La primera parte nos habla de los celos y el desplazamiento ante un nuevo integrante de la comunidad; Toy Story 2 nos cuestiona sobre nuestro lugar en un mundo donde hay una brecha muy delgada entre la dicha y la tristeza, el sentido de pertenencia y el abandono; la tercera parte habla sobre la pérdida, la llegada de la edad adulta y la disolución de las relaciones, y finalmente, Toy Story 4 se pregunta sobre el porqué estamos aquí, qué es la conciencia e incluso dialoga con el suicidio. Esa es la clase de cine que disfrutamos, pero que también nos pone a pensar sobre nuestra propia condición humana.

¿Y ustedes ya vieron Toy Story 4?, ¿qué les pareció?, ¿consideran que debería existir un quinto capítulo? Por lo mientras tome sus palomitas y disfrute una secuela que revive a nuestro niño interno, y si eres peque, diviértete como enano.

@Lucasvselmundo
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