El 8 de noviembre los gamers nos pusimos de plácemes con el lanzamiento al mercado de Death stranding, título de Sony Computer Entertainment y Kojima Studios que pretende revolucionar al mundo de los videojuegos con una especie de simulador de paquetería en un entorno distópico lleno de referencias a la ciencia ficción. Sí, suena pretencioso y a momentos difícil de entender, pero aquí algunas razones por las que vale la pena echarle un ojo.

1. Videojuego autoral. Al ser un producto colectivo, la autoría de los videojuegos recae en el estudio que los desarrolla; sin embargo, con Death stranding vemos la intención de reconocer el trabajo creativo de su director, Hideo Kojima, uno de los personajes más sobresalientes del medio. Quizá estemos viviendo un periodo donde se esté forjando esa aura de la que tanto hablaba Walter Benjamin respecto a las formas de expresión artística y, con ello, se reconozca a los juegos de video como el arte del siglo XXI.

2. Ciencia ficción de la buena. Cuando hablamos de ese género se nos vienen buenos referentes a la mente: HG Wells, Carl Sagan, Isaac Aasimov y Phillip K Dick. Y en el cine ni se diga. Así que por qué no hablar de maestros de la ciencia ficción en los videojuegos. Hideo Kojima nos presenta una historia tremenda, distópica, compleja, sobre un mundo que debe reconectarse tras su destrucción y una sociedad que pretende asirse a la idea de modernidad, de gobierno, de esperanza. Una cosa locochona con claras influencias (sí, también) de Katsuhiro Otomo.

3. Elenco multiestelar. Lejos quedaron los días en que los actores desdeñaban a los videojuegos; lo de hoy es participar en ellos y explayar su potencial histriónico (sí, de ambos). Y para ello, Death stranding se manda solito con semejantes exponentes: Norman Reedus, de la serie “The walking dead”; Mads Mikkelsen, de “Hannibal” y “Doctor Strange”; Léa Seydoux, de “La vida de Adele” y muchos más. Si eso no es suficiente, también aparecen los cineastas Guillermo del Toro y Nicholas Winding Refn, quienes aportaron su creatividad para estimular el desarrollo del proyecto de Kojima.

4. Un género… curioso. Quién diría que salvaríamos al mundo entregando paquetes. Y quién agregaría a ello que sería tan complejo como divertido. Desde cuestiones como nivelar el peso de la carga hasta ser sigiloso para que los villanos del juego no te descubran, Death stranding es todo menos infumable. Sí, suena descabellado, pero su concepto es único y rompe con el molde actual de entregar juegos basados en disparos. Hace de una actividad tan convencional como la paquetería una experiencia formidable, de esas que, para quienes le han dado la oportunidad, se mantendrán en la memoria como un tesoro valioso.

¿Ya jugaron Death stranding? Acá ya llevamos más de 20 horas y la diversión no se termina. Pero juzguen ustedes por sí mismos y reconecten su mundo con una experiencia tan conmovedora como esta.

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@Lucasvselmundo

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