A menos de un mes de que entre en funciones Andrés Manuel López Obrador, ayer dio a conocer sus prioridades respecto al presupuesto 2019. Enlistó sus dos grandes proyectos: el Tren Maya y la rehabilitación y construcción de refinerías. Para fortuna de nuestro estado, en ambos está involucrado Hidalgo. Durante su reciente visita a Pachuca, a finales de septiembre, López Obrador anunció que invertirá 5 mil millones de pesos para rehabilitar la refinería de Tula el próximo año. Pero también adelantó que involucrará a la empresa Bombardier, ubicada en Ciudad Sahagún, en la construcción de los vagones del Tren Maya, lo cual redundará en la llegada de capitales y todos los efectos virtuosos que eso conlleva. Eso, sin contar que la eventual construcción de dos pistas en la base aérea de Santa Lucía sin duda provocaría efectos económicos colaterales en la región de Tizayuca, que podrían atraer otras inversiones. Paradójicamente, esas noticias positivas para la entidad llegan cuando está por concluir el sexenio de Enrique Peña Nieto, administración en la que parecía arribarían grandes inversiones a la entidad por la significativa presencia de hidalguenses en cargos de primera línea en el gobierno federal. Pero no fue así, y ahora, de rebote, podrían cristalizarse grandes proyectos de inversión en territorio estatal. De filón. No se entiende la razón por la cual el gobierno estatal abandonó la instalación de altares en la plaza Juárez con motivo del Día de Muertos, sobre todo cuando el año pasado lograron obtener el Récord Guinness por el altar más grande del mundo. ¿Y la promoción turística de la capital? ¿Y la política cultural? ¿Se quedaron arrumbadas en el desván?

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