Francisco Martín Moreno es escritor prolífico. Sus obras abordan argumentos por mucho debatidos, en donde el país ha sido escenario de malas conductas de muchos de los grupos de poder que lo han conducido.

Un ejemplo es el de Las grandes traiciones de México, en donde desfilan personajes que cayeron bajo acciones de felonías, cuando suponían que eran arropados por auténticos incondicionales.

Cita el autor que el pasado está saturado de conjuras, fusilamientos y asesinatos, emboscadas y sabotajes derivados de las luchas para mantener hegemonías y que estas desviaron el destino de la República.

En prólogo, se pregunta: “¿Qué hubiera sucedido si desde un principio Moctezuma hubiera enfrenado a los conquistadores cuando estos pusieron tan solo un pie en la gran Tenochtitlán?”.

Reconoce que “es muy claro que conjugar hubiera reviste enormes complejidades desde el punto de vista histórico. Hacerlo implica en incurrir en enormes responsabilidades profesionales ante la imposibilidad de probar las aseveraciones de predecir el futuro”.
Y vuelve a interrogar:
“¿Qué hubiera acontecido si Hidalgo o Morelos no hubieran sido traicionados? ¿A dónde hubiera –otra vez el hubiera– llegado el país conducido por el siervo de la nación si ese ilustre sacerdote hubiera logrado la Independencia de México?”
Y ahí está, cita, Antonio López de Santa Anna, en donde se rompen moldes a pesar de que ciertos sectores académicos osen defenderlo.

“Arriba el siglo XIX, con Porfirio Díaz, quien abjura la Constitución de 1857, entierra el liberalismo mexicano y, a pesar de haber llegado a la cima por medio de un golpe de Estado enarbolando el principio de la no reelección, se reelige indefinidamente hasta ser depuesto del cargo al estallido de la Revolución de 1910.”

A manera de esperanza refiere Martín Moreno:
“Tal vez empecemos a prescindir de ese recurso para dar cabida al pensamiento y a la acción institucionales, la vía idónea para dirimir nuestras diferencias y alcanzar nuestros objetivos sobre bases civilizadas y de respeto mutuo.”
A diferencia de otros analistas, dividió su libro en capítulos, ejemplo de traiciones, da créditos a investigadores.
“¿Está justificada la traición cuando se trata del amor?” Viviana Kuri Haddad.
“Pancho Villa y la Revolución traicionada” Ana Rivas Ochoa.
“Francisco Serrano y Arnulfo Gómez. La oposición exterminada” Mireida Velásquez Torres y Dafne Cruz Porcini.

“Madero: de la ilusión de la democracia…a la traición” Ana Paula Rivas Ochoa.
“La Carambada, o el placer de la venganza originada por unja traición” Francisco Martín Moreno.
“Manuel Peláez o el poder corrosivo de la traición” José Sánchez Zolliker.
“El pueblo: ¿Fantasma o traidor?” Francisco Martín Moreno.
“José María Morelos y Pavón. Traicionado y ¿traidor?” María José Garrido Asperó.
“La traición en contra de Emiliano Zapata” Yamile Neme Nacif.
“Álvaro Obregón y la traición masiva” Norma García Arévila.
“Del Clero maldito y otras traiciones” José Sánchez.
Y: “Yo, mi alteza” Ricardo Reinoso López.

Tal vez no se esté de acuerdo en esa remembranza de traiciones, a la vista de otras opiniones en algunos de los casos, pero debe consentirse que el esfuerzo de Martín Moreno es loable y sirve para establecer comparaciones objetivas, hasta donde esto, la objetividad, lo permita.
Las grandes traiciones de México es de editorial Planeta y su primera edición es de noviembre del 2000.

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