Creo que la respuesta a la anterior interrogante es obvia: de todos los gobiernos, incluidos los municipales, en teoría su función es servir al conjunto de ciudadanos que se encuentran dentro de su jurisdicción, a sus gobernados; mantener el orden, la seguridad y la paz social; administrar los recursos públicos y con ellos solventar los servicios que requiere la población. Pero como también sabemos, esto es solamente en teoría, en el papel y en el discurso oficial, pues en los hechos la realidad es otra; la mayoría de las veces se asume el poder por el poder mismo y para beneficio de alguna familia o grupo político. Por tanto, cuando se trata de ejecutar tales planteamientos oficiales y legales, porque están dentro de nuestra Carta Magna, se aducen una serie de pretextos y justificaciones que conculcan prácticamente toda ley y todo derecho del ciudadano. Además, al funcionario se le olvida que está para servir, y generalmente se atrinchera en su oficina y se vuelve casi imposible para el ciudadano de a pie acceder a “tan importante personaje”, pues siempre el señor o señora, según sea el caso, está muy “ocupado” para poder dedicar algunos minutos a su atención; cuando mucho, en algunos casos se instala una carpa (como en los circos) o se designa un recinto para que acuda el vecino a plantearle sus asuntos, siempre y cuando haya alcanzado ficha y haga la correspondiente fila, como en el seguro social.
Sumemos a lo anterior que las más de las veces se confunde, o se asume, mejor dicho, al gobierno como una empresa; debe dejar utilidades para las empresas de los familiares o amigos, y, finalmente, se la convierte en solución de la bolsa de trabajo; así los seguidores del ganador en la contienda, sus más cercanos, tienen seguro el empleo y un buen salario, al menos para el tiempo dure la administración en cuestión; en fin, todo esto se conoce bastante bien por la opinión pública.
Y es este cuadro lo que nuevamente estamos viviendo en Pachuca con el gobierno panista de la señora Yolanda Tellería Beltrán: cero atención y menos soluciones a las demandas de los pachuqueños. Desde hace más de un año, los pachuqueños organizados en el movimiento antorchista le hicieron llegar un pliego petitorio con las demandas más apremiantes en 40 colonias de la capital hidalguense; la presidenta municipal en persona se comprometió a resolver varias de ellas, pidió un plazo en algunas obras de tres meses, y en otras de seis y hasta ocho meses, pero actualmente a más 16 meses de su gestión no ha atendido ni siquiera el 10 por ciento de sus compromisos y tampoco ha vuelto a dar la cara; todo el 2017 se la pasó en mandar a sus funcionarios a hacer recorridos en las diferentes colonias para constatar la petición y su magnitud. Pero hasta el día de hoy, por ejemplo, los habitantes de las colonias La Loma y Ampliación Jorge Obispo siguen esperando su sistema de agua potable; La Palma, El Fresno, Del Valle, El Paraíso y Margarita Morán Veliz siguen sin drenaje; asimismo 15 colonias de la zona norponiente están demandando el cumplimiento del compromiso de la pavimentación de la avenida Cerezo y otras, como Ramos Arizpe, la pavimentación del acceso a su colonia e igualmente los habitantes de las colonias Felipe Ángeles, Cubitos y La Raza exigen el cumplimiento de la pavimentación de la avenida Terreristas, entre otras.
Pero, ¿cuáles han sido los logros de la actual administración? En primer lugar, los famosos parquímetros, es decir, la venta o renta del espacio público en beneficio de una empresa, igual que hizo Eleazar García; en segundo, la entrega, también en concesión, de la recolección de basura a una empresa privada y, tercero: la ejecución de 32 obras en el año, a decir de su secretario de Obras Públicas ¡32 obras! Una verdadera vergüenza. Solo un ejemplo, en Chimalhuacán, municipio del Estado de México, gobernado por un antorchista, se pavimenta una calle diaria. Y su otro “logro”, de acuerdo con lo informado por varios medios de comunicación es que de todo su presupuesto para el presente año, que asciende a 828 millones 415 mil pesos, solo destinarán a obra pública 28 millones 942 mil 697 pesos, es decir, el 3.49 por ciento de todo el presupuesto de Egresos de la presidencia municipal. O sea, a cada pachuqueño, en inversión en obra pública nos viene tocando algo así como 104 pesos por habitante.
Pero el anuncio de tan irrisoria cantidad lo hacen con bombo y platillo, como si estuvieran haciendo la gran obra; la prensa lo publicó así: “La asamblea municipal autorizó por unanimidad el monto de 828 millones 415 mil 176.37, de los cuales se estableció priorizar en materia de obras e imagen urbana de Pachuca como drenaje, agua potable, pavimentaciones, entre otros aspectos. El municipio capitalino informó que en materia de obras se destinarán 28 millones 942 mil 697 pesos priorizando las zonas de marginación y pobreza extrema, en tanto para atender la problemática del bacheo se aplicarán 7 millones 245 mil 580 pesos. En materia de seguridad pública se dispondrá de una de las mayores partidas con una bolsa de 171 millones 635 mil 494 pesos direccionándolo a capacitación a elementos, dotación de uniformes y equipamiento.”
¿Y el resto del presupuesto a dónde se destinará? Sin desconocer que se deben cubrir otros gastos como el pago de salarios de la Policía municipal o bien el de alumbrado público, entre otros, lo cierto es que es mucho más lo que se va en gasto corriente para sostener a la burocracia que lo que se destina a obra pública. Y como decía líneas arriba, la alcaldesa se comprometió, y no cumplió, con la realización de obra pública; por ello, en los próximos días, acudirán por enésima ocasión, pero ahora en miles, los pachuqueños que se han visto burlados por la actual administración municipal para exigir soluciones y aumento del presupuesto en obra pública y disminución de los salarios de todos los altos funcionarios municipales.

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