Miedo, desconocimiento, ignorancia, recelo, manipulación, confusión, irrealidad, terquedad y una economía de ficción, han retrasado decisiones fundamentales, que pueden ser la diferencia entre una grave crisis sanitaria o un problema que permanezca bajo control. Sin embargo, esperemos, sin estampitas de por medio, que las estimaciones de la Secretaría de Salud, sean correctas y que el número de fallecidos se ubique en el rango más bajo de ese pronóstico (400 muertos y, no en su máximo, 2 mil fallecimientos). La crisis del coronavirus, dejará varias consecuencias, entre otras, una recesión económica que ya se perfilaba pero que se agudiza con la pandemia que enfrenta el país. Para diversos analistas, como Moody’s, la crisis puede ser de magnitud semejante o mayor a la Gran Depresión de 1930 del siglo pasado. El anterior diagnóstico se refuerza por las estimaciones realizadas por el consejo coordinador empresarial, organismo que considera que si el crecimiento tiene un comportamiento negativo de menos 4 por ciento, la economía mexicana perderá 800 mil empleos, existen algunas corredurías como Standard and Poor’s que estiman que la caída puede ser cercana al 5 por ciento.

La crisis que viene tiene componentes externos, por ejemplo: la caída del precio del petróleo, como consecuencia de los desacuerdos entre Rusia y los países árabes para reducir el nivel de producción; por supuesto, la llegada del coronavirus y sus severos efectos en la economía mundial, como el cierre de fronteras, lo que limita el paso de personas y mercancías. Pero, también tiene componentes internas, como la absurda decisión de cancelar el proyecto de la planta cervecera Constellation Brands, que sería ubicada en Mexicali, disposición que impide una inversión de mil 400 millones de dólares, de la que se llevaba ya el 70 por ciento de avance e invertidos 900 millones de dólares. Otro contexto, que se debe ponderar es que habrá un incremento de precios por la especulación con productos básicos; así se tendrá una inflación que rebase las estimaciones planteadas en el presupuesto de ingresos y egresos. Por su parte, una fortaleza es el tipo de cambio flexible, porque permite contar con una herramienta flexible que admite que el peso se deslice todo lo necesario, evitando una devaluación severa, lo anterior le permite a un exsecretario de Hacienda (entrevistado por Mario Maldonado, columnista de El Universal, y que no fue identificado) afirmar: “no es tan preocupante la apreciación histórica de 25 pesos por dólar que alcanzó el viernes 20 de marzo, pues se trata de un ajuste de mercado, por lo que es mejor que ni el gobierno ni el Banco de México intervengan para rescatar el peso a través de la venta directa de dólares y mucho menos echar mano de las reservas internacionales”.

La crisis que será, ya sin duda, una severa recesión, afectará, en primer término y como de costumbre, a los sectores más vulnerables, es decir, a los más pobres; en 2019 había 10.

2 millones de mexicanos con empleos precarios, es decir, que ganan entre uno y dos salarios mínimos (Inegi). “Existen 26 millones y medio de personas empleadas en restaurantes, hoteles, tiendas, salones de belleza, centros nocturnos, la industria de espectáculos y otros rubros del sector servicios” (Raúl Trejo Delarbre, citando datos de Edna Jaime, presidenta de México Evalúa). Estos grupos han empezado a ser severamente afectados, un ejemplo lo ofrece el grupo Alsea uno de los más importantes consorcios restauranteros del país, quien estableció “un programa para colaboradores dispuestos a tomar una ausencia de 30 días, sin goce de sueldos” esto para, según dichos de la propia empresa, salvar el empleo de más de 41 mil trabajadores. Si se considera que más del 22.

5 por ciento de los comercios operan en la informalidad y que el 57 por ciento de los empleos son informales, se puede dimensionar el alcance de los efectos que estamos por vivir. En muchas naciones existe conciencia de la gravedad del momento, por ejemplo, para el presidente de Francia Emmanuel Macron “estamos en guerra, una guerra sanitaria pero el enemigo está ahí. Invisible, escurridizo”. La canciller alemana Angela Merkel reconoce que su país está frente a su mayor desafío después de la segunda Guerra Mundial. El presidente español Pedro Sánchez advierte “lo peor está por llegar”. ¿Qué hará México frente a la crisis? No la puede ignorar, ni decidir no decidir.

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