Álbum en el que refinaron su sonido, considerado una de las obras clásicas del hard rock en gran parte de la década de 1970, hasta nuestros días.

Machine head, “cabeza de máquina”, es el nombre dado a ese material por el grupo Deep Purple, ya que se decía que abría la mente. El álbum fue sacado al mercado en marzo de 1972 y fue el sexto de estudio producido por DP, banda inglesa de hard rock fundada en 1968.

En el primer trimestre de 1969 realizaron una modificación en su alineación, que derivó en el cambio del bajista y cantante (Mark I), con quien habían grabado sus tres primeros discos de estudio; este fue relevado por dos exmiembros del grupo Episodio Seis, lo que les permitió tener la alineación más exitosa en su carrera (Mark II), con quienes en el periodo de 1969 a mediados de 1971 ya habían grabado tres discos: uno en directo (Concierto para grupo y orquesta) y dos de estudio (En piedra y Bola de fuego).

Tras suspender una gira por la Unión Americana ocasionada por una enfermedad (hepatitis) adquirida por su vocalista Gillan, a quien su médico le aconsejó tener un periodo razonable de descanso para recuperase, el grupo se vio en la necesidad de colocar todos sus planes en espera. Sin embargo, Ritchie Blackmore, Jon Lord, Ian Gillan, Roger Glover e Ian Paice, entusiasmados por un nuevo proyecto, el 3 de diciembre de 1971 llegaron a Montreux, Suiza, para iniciar las sesiones de grabación, que fueron realizadas del 6 al 21 de diciembre de ese año y que serían efectuadas en un casino de esa ciudad. Pero un desafortunado incidente en dicho lugar los obligó inicialmente a ubicarse en un teatro cercano, llamado El Pabellón, donde grabaron algunas pistas básicas con el ingeniero de sonido Martin Birch, quien también se encargó del resto del álbum, viéndose en la necesidad de mudarse del lugar por quejas de los vecinos.

Posteriormente, alquilaron un hotel donde iniciaron la grabación con el estudio móvil propiedad de The Rolling Stones, donde los técnicos enfrentaron algunas peripecias para hacer llegar el cableado al lugar donde se ubicaban, mismo que improvisaron de manera rudimentaria con colchones para no molestar y dar una mejor acústica.

Todo ello dejó un testimonio de ocho temas, de los cuales descartaron la balada “Cuando grita un hombre ciego”, pues a Blackmore no le gustaba –en ese momento– incluir estas en los discos, y continuaron con el formato de sus dos discos anteriores, que contenían solo siete tracks cada uno.

En dicho material comenzaron con el tema “Estrellas de la carretera”, que fue la carta de presentación; todo empieza poco a poco, sumándose los instrumentos a una velocidad de vértigo para que entre la melodía con un redoble de Paice. La base rítmica implacable, los solos de Lord y Blackmore inspirados en temas clásicos, y Gillan mostrando cómo hay que cantar hard rock y heavy metal –que con el tiempo se emplearía–.

Como segundo tema: “Quizás soy un leo”, un blues, algo juguetón, que a Gillan le sirvió para destacar sus grandes dotes vocales; la batería estuvo estratosférica. El siguiente corte es “Cuadros de casa”; la introducción es impresionante, la canción también tiene un estilo vertiginoso, todos suenan fantásticos. La cuarta melodía es “Nunca antes”, otro track en el que cada uno tiene un espacio especial para lucirse.

El quinto corte es la clásica “Humo en el agua”, uno de los temas más emblemáticos del grupo; el intro es considerado la “madre de todos los riffs del hard rock” y obligado para cualquier guitarrista que toca ese género; respecto de la letra, versa sobre una presentación de Frank Zappa y las Madres de la Invención en el casino de Montreux, Suiza –sitio en donde se pretendía grabar este álbum–.

El 4 de diciembre de 1971, durante un concierto, una persona lanzó una luz de bengala que llegó al plafón, generando un incendio que arrasó completamente con el casino; el humo se reflejaba en el lago Lemán.

El sexto tema se llama “Flojo”, con mucho swing y blues; el intro está a cargo del tecladista, seguido de otros inspiradísimos solos por Blackmore y Lord, después Gillan demuestra que no todo es gritar, además se escucha un solo de armónica que le queda fantástico. El bajo de Glover, como en todos los tracks, hace una mancuerna impecable con el baterista.

Para cerrar el álbum tenemos la mítica “Transportado en el espacio”, que se siente como un resumen de todo lo antes escuchado. Respecto de la cubierta, fue diseñada por Roger Glover y J Coletta; es una foto del grupo distorsionada, a colores, supuestamente vista a través de un vidrio en tonos azul claro con grises; en un marco negro, en la parte superior, el nombre del grupo y del disco en forma aparentemente prensada. La contraportada es semejante, pero con la maquinaria de un brazo de bajo eléctrico visto desde un ángulo posterior; los créditos de las canciones, el título del grupo y disco de espalda. En la portada interior, varios recuadros de fotografías en blanco y negro del grupo durante la grabación, así como del incendio del casino de Montreux y los créditos. Incluye un folleto en forma de póster con las letras de las canciones.

Se ha editado a través del tiempo en algunas versiones: de 25 años (dos CDs) de 40 años, que es una caja (cuatro CDs más DVD), que incluyen el tema excluido inicialmente “Cuando grita un hombre ciego”, entre otros.

A casi 47 años de haber visto la luz, aún es citado como uno de los álbumes más influyentes en el desarrollo del heavy metal, que por estas y muchas otras razones no puede faltar en la colección de un melómano.

Hasta la próxima. Recuerden, es solo rock and roll, pero nos gusta.

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