¿Es histórico el 13 de marzo de 2017? A la inmensa mayoría de mexicanos nos aparecerá un signo de interrogación en medio del ceño fruncido y la pregunta ¿por qué? Para el gobierno federal, especialmente para los señores Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño Mayer, sí que lo es, pues ayer se dio a conocer (¡por fin!) la estructura final de la reforma educativa que nos sacará del ancestral atraso en que hemos vivido los mexicanos desde los tiempos inmemoriales del PRI, los recientes y aciagos del PAN y los esplendorosos cuatro años que lleva Peña en el poder (que no son del PRI, ni del PAN, ni del PRD, sino de los tres juntos), todos ellos referidos, desde luego, a la deforma educativa.
Si usted ha vivido de cerca ese proceso y sabe de qué están hablando estos señores, que ese día lucían radiantes y muy satisfechos, especialmente si es usted un profesor sometido a la presión que ha significado para los docentes esta forma de amenaza en que se tradujo la imperiosa necesidad de evaluarse bajo un esquema muy lleno de tecnicismos, neologismos y terrorismos en que se convirtió este sufrido proceso, tal vez me conceda la razón de algunas fuertes objeciones que enunciaré enseguida, referentes a tan comentado triunfalismo.
1.- Este proceso no es ni nuevo, ni está siendo instrumentado a partir de una amplia consulta popular, ni ha tenido consensos. En principio nos dijeron que la educación anterior estaba basada en la simple memorización, cosa que se viene discutiendo en el ambiente escolar de nuestro país desde hace más de 15 años, donde corrientes como el constructivismo han hecho una fuerte crítica y han puesto en la mesa de debate y de las propuestas, alternativas para salir del esquema que hoy nos presumen que se está superando.
2.- La venta de plazas, las plazas heredadas, la corrupción y los miles de docentes “comisionados” en el SNTE y una gran cantidad de otras tranzas que han existido durante muchos años, más bien décadas; no solo no han desaparecido con este nuevo modelo, sino que gozan de cabal salud, pues el sustento social mediante el cual el sistema político mexicano ha conseguido un alto nivel de control, no solo del magisterio, sino del proceso electoral de nuestro país. El SNTE no ha cambiado un ápice, sus dirigentes son exactamente los mismos que aplaudieron y apoyaron incondicionalmente a Elba Esther durante los años en que sirvió al poder presidencial y se sirvió de él para enriquecerse y empoderarse.
3.- Ya van varias generaciones de mexicanos que han egresado desde el preescolar hasta el nivel superior bajo “la consigna” (no se me ocurre una mejor manera de catalogarla), de las competencias, y me consta no solo a mí sino a un gran número de profesores que han sido mis compañeros, colegas o hasta funcionarios, que las generaciones sucesivas de estudiantes formados bajo ese esquema no solo no han mejorado, sino que su rendimiento, su motivación, sus habilidades para el aprendizaje se han deteriorado cada vez más, y que los que alguna vez fueron catalogados como buenos profesores declaran ellos mismos que esta manera de abordar la enseñanza y el aprendizaje no solo les impide mejorar, sino que los ha vuelto simples burócratas al cuidado de un montón de procedimientos administrativos por demás inútiles, que casi nadie revisa y que no tienen retroalimentación por el impresionante cúmulo de formatos y carpetas generadas.
4.- La deforma actual no está contemplando la actualización disciplinar de los profesores, no se plantea la búsqueda de soluciones a las dificultades de la puesta en escena de situaciones didácticas y solo llena los formatos correspondientes con sugerencias muy vagas de lo que el profesor, como facilitador, podría llevar a cabo.
5.- Las condiciones de trabajo de los profesores no solo no están mejorando, sino que han llegado a una situación angustiante. Los nuevos docentes en muchos niveles educativos ya no tienen ninguna seguridad en el empleo, carecen de prestaciones, sus salarios son cada vez más raquíticos, sus condiciones de vejez están muy cerca de la pobreza y sus organizaciones de defensa se han convertido en aplaudidoras del patrón en turno, sea lo que sea que proponga.
6.- Un modelo educativo importado de países más avanzados simplemente no quiere reconocer que las condiciones de trabajo allá son radicalmente diferentes a las de aquí. Pocos alumnos por grupo, máximo 20, pocos grupos atendidos cuando se trabaja por asignatura, máximo dos o tres, mejores salarios, mejores prestaciones, menos burocracia, entre otras cosas.
Yo no puedo festejar tal día. No sé si usted como estudiante, como profesor o como jefe de familia lo pueda hacer.

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