Las víctimas mortales del atentado suicida con coche bomba que tuvo lugar la madrugada de ayer en una zona comercial del centro de Bagdad aumentaron a 131, mientras que los heridos son 150, informó a Efe una fuente policial.

Entre las víctimas hay al menos 15 niños y 10 mujeres que realizaban sus compras de cara a la festividad musulmana del Aid al Fitr, con la que culmina el mes sagrado de Ramadán y que se celebrará dentro de pocos días.
El ataque más mortífero ocurrió en Karada, una concurrida zona comercial del centro de Bagdad, donde un atacante suicida hizo estallar su camioneta cargada de explosivos fuera de un centro comercial lleno. Entre las víctimas también se cuentan a seis policías.
El grupo extremista Estado Islámico reivindicó la autoría del ataque en un comunicado publicado en Internet, apuntando que se atacó deliberadamente a musulmanes chiíes. La nota no pudo ser verificada de forma independiente.
Los bomberos continuaban trabajando para extinguir las llamas, mientras seguían recuperando cuerpos de entre los edificios carbonizados.
En el segundo ataque, un dispositivo improvisado estalló en el este de Bagdad matando a cinco personas e hiriendo a otras 16. Ningún grupo se atribuyó de inmediato la responsabilidad del incidente.
Las cifras de víctimas mortales y heridos fueron confirmadas por responsables de la Policía y hospitales, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a informar a la prensa.
Los ataques se producen poco más de una semana después de que las fuerzas de Bagdad “liberaran por completo” la ciudad de Fallujah, que estaba controlada por el grupo Estado Islámico. En el último año, las fuerzas iraquíes han ganado terreno ante los extremistas, al retomar la ciudad de Ramadi y los pueblos de Hit y Rutba, todos en la provincia de Anbar, al oeste de la capital.

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