A partir de la posguerra hasta finales de la década de 1970 México transitó mediante el llamado desarrollo estabilizador, un modelo económico cerrado con matices progresistas, una economía mixta integrada por los sectores privado (empresas), social (cooperativas) y el sector paraestatal (empresas públicas), los sindicatos eran un sector de poder y las prestaciones sociales un factor importante en el bienestar social.

Si bien la pobreza no se erradicó, la población tenía una vida cercana a la dignidad, había movilidad social, las nuevas generaciones tenían acceso a una mejor vida a través de la educación y empleos con ingresos que les permitían ahorrar, instituciones como el IMSS e ISSSTE eran de alta calidad, Pemex era una de las primeras empresas petroleras en el ranking mundial, la violencia y la corrupción existían, pero no a los niveles actuales.

A partir de la década de 1980 los presidentes en turno desmantelaron al sector paraestatal, minimizaron casi a nivel de extinción al sector social, reestructuraron al sector empresarial donde las Pymes mexicanas entraron en un letargo tecnológico, derivando en baja productividad y baja competitividad, mientras que las empresas trasnacionales fueron ganando terreno.

Organizaciones como Fertimex y Pronasa, que fueron soporte de los productores del campo, simplemente desaparecieron como otras tantas más que garantizaban la rectoría económica del Estado mexicano, la cual fue cedida a las trasnacionales que son las que dominan los mercados de alimentos, energéticos, fármacos, del agua embotellada y de otros tantos.

Las estrategias por parte de los gobiernos llamados tecnócratas fueron apropiarse del PRI, cercenándole su sentido social, el cual se perdió en su totalidad al asesinar a Luis Donaldo Colosio; mediante la corrupción y la impunidad, quebraron a los sectores paraestatal y social para malbaratarlos al mejor postor, la última perversidad es el desmembramiento de Pemex para venderlo en pedazos.

Para ello fue necesario alinear las leyes y reglamentos como las políticas públicas y programas para que operaran acorde al modelo neoliberal, reduciendo prestaciones y salarios.

A través de ese modelo neoliberal, los gobiernos en 36 años desmantelaron, a través de reformas, el sentido social de su gestión pública, provocando la gran desigualdad; en un contexto social flagelado de manera brutal por la corrupción y la violencia, al grado de casi la extinción de la paz pública. ¿A usted o a un familiar ya lo asaltaron? bueno el riesgo es tan alto que ya los mexicanos padecen paranoia, la desconfianza es un factor cotidiano.

Durante la persistencia del modelo neoliberal se aplicaron 6 mil 489 programas sociales (más bien demagógicos) en los tres niveles de gobierno, los cuales de nada sirvieron para siquiera atenuar la pobreza, en 1992 la población en condiciones de pobreza patrimonial representaba 53.1 por ciento del total, cerca de 48 millones de personas y para 2016, los mexicanos ubicados en pobreza patrimonial sumaron 62 millones.

Seis gobiernos en 36 años, cuatro priistas y dos panistas, son los que han hecho del neoliberalismo su gestión depredadora de un país, la administración de Peña Nieto se distingue por la mayor rigidez neoliberal, con resultados que los mexicanos conocen y padecen.

Hoy todos quieren insertarse al paradigma de la cuarta revolución, sí, hasta el PRI. En voz de su presidente René Juárez, hace un llamado para que la cuarta etapa del partido, es quizá –dijo– el último llamado para hacer una transformación de fondo, que le permita al PRI seguir adelante como una opción política.

La cuarta revolución industrial que incluye la industria 4.0, es un paradigma que según Klaus Schwab se caracteriza por la llegada de las tecnologías y la innovación a un punto de inflexión en su desarrollo, donde a medida que se construyen se amplifican mutuamente, con un efecto multiplicador, en una fusión de tecnologías a través de los mundos físico, digital y biológico; la velocidad, amplitud y profundidad, está impactando en todos los sistemas de vida de toda la humanidad.

Esta cuarta revolución industrial requiere de nuevos modelos económicos y sociales, donde no tendrá cabida el neoliberalismo ni el desarrollo estabilizador, la nueva sociedad política y económica está por construirse, ¿la cuarta transformación de México que plantea AMLO, lo tendrá contemplado?

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