ICSAMéxico es un país de contrastes, y el ámbito nutricional no es la excepción, por un lado tenemos problemas de desnutrición y por otro, problemas de obesidad. Este último incrementó considerablemente en los últimos años al grado que actualmente es considerado una pandemia.
Si bien, gran parte de ese incremento se debe al estilo de vida actual, donde aumenta el consumo de alimentos ricos en azúcares, lípidos y conservadores, además de una reducida actividad física, también debemos tomar en cuenta la carga genética, es decir, gran parte de la población mexicana está genéticamente predispuesta a ser obesa.
Además de esto, existen el control epigenético, el cual se refiere a cambios hereditarios en la estructura del ADN, inducidos por las condiciones ambientales donde se desarrolla el organismo, modificando la expresión de la información genética pero no el contenido del genoma, lo que tiene un gran impacto directamente sobre la salud de un individuo y su descendencia, al programar el metabolismo del nuevo individuo. Esas modificaciones ocurren durante la gestación y en las primeras semanas de vida y pueden asentarse en las células gaméticas (ovocitos y espermatozoides) y pasar transgeneracionalmente a los futuros descendientes quienes serán afectados en su calidad de vida, por el tipo de dieta de sus ancestros, es decir, lo que hoy decidimos comer, no solo nos afecta a nosotros como individuos, sino también a nuestros descendientes por varias generaciones. Es por eso que, probablemente el incremento en los niveles de obesidad que hoy sufre nuestra sociedad, sea resultado de la malnutrición de nuestros ancestros.
Por sus características, la obesidad es un problema de salud a nivel mundial que va en aumento, los últimos reportes indican que más de 2.1 billones de personas en el mundo sufren sobrepeso y obesidad.
En nuestro país el problema aumenta rápidamente principalmente en los niños, incrementando la probabilidad de que desarrollen algún tipo enfermedad crónico no degenerativo como la diabetes, hipertensión y resistencia a la insulina, lo que puede llevar a síndrome metabólico, incrementando la posibilidad de padecer problemas cardiacos, en edad temprana, afectando su rendimiento escolar y en edad adulta su rendimiento laboral, lo que puede traducirse en bajos ingresos económicos, además de que si este problema no se revierte, en un corto plazo los problemas de salud pública en nuestro país podrían incrementarse afectando la economía de todo el país al destinar un mayor gasto público para el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la obesidad.
Si bien, se han realizado acciones importantes en contra de la malnutrición en nuestro país, los avances son aún insuficientes y la obesidad infantil sigue en aumento. Está bien desarrollar buenos hábitos alimentarios y tener un control del peso corporal para gozar de buena salud, sin embargo, no es suficiente debido a que esto no cambia las modificaciones epigenéticas, y por lo tanto, las futuras generaciones pueden continuar desarrollando obesidad. Es por ello que, en la lucha contra la obesidad es importante mirar hacia la nutrición intrauterina y neonatal como un factor importante en la prevención de los cambios epigenéticos, lo cual seguramente resultará en una mejor salud y calidad de vida para nuestros futuros descendientes y, claro está, una mejor economía para ellos al no ver reducida su productividad, lo que se traduce en mejores condiciones para el país.

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