“Hay personajes que ya no deberían estar en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya que no solo no le suman, sino que le restan, por lo que las puertas están abiertas para todo aquel que quiera irse”, declaró el gobernador Omar Fayad. Efectivamente, muy cierto, sin embargo, añadiría que el mismo partido PRI (Partido Revolucionario Institucional), en estos tiempos ya no tiene siquiera porqué existir. Pero, ¿cuál es su historia?, ¿tendrá futuro el partido?, ¿regresará al poder?, analicemos su trayectoria para tener una opinión más certera.

El primero de diciembre de 1928 fue firmado el manifiesto del comité organizador del Partido Nacional Revolucionario (PNR), en donde el general Plutarco Elías Calles invitaba a “todos los partidos, agrupaciones y organizaciones políticas de la República, de credo y tendencia revolucionaria, para unirse y formar el Partido Nacional Revolucionario”.

El 4 de marzo de 1929, en Querétaro, fue fundado oficialmente el PNR, como un partido de fuerzas políticas distintas, pero afines. El partido comprendía ciudadanos, sindicalistas, dirigentes agrarios, militares, profesores, representantes indígenas, liberales y profesionistas que representaban los ideales del movimiento revolucionario de 1910.

El PNR fue creado para resolver la crisis de sucesión planteada por la desaparición de Álvaro Obregón, para evitar crisis futuras a todos los niveles y de esa manera, en un solo partido, alcanzar un mismo proyecto de nación. La multitud de gremios políticos (partidos, clubes, ligas) se comenzó a reagrupar y para julio de 1929, el PNR contaba con mil 800 “unidades de apoyo” por medio de esas organizaciones.

Plutarco Elías Calles fue quien tuteló esos grupos de intereses, de ahí surgió la figura del jefe máximo, que dio el nombre al periodo de seis años conocido como Maximato (1928-1934). El nuevo partido escogió como candidato a la presidencia a Pascual Ortiz Rubio, exsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas de Obregón. Su contrincante fue José Vasconcelos, que contaba con el apoyo del Partido Antirreeleccionista.

El PNR se convirtió en la institución más poderosa para la competencia política; fue entonces el lugar para diseñar los primeros acuerdos y prácticas en la lucha por el poder público; el medio que llevó a la realización de relevos de gobiernos por medio de elecciones y en condiciones de estabilidad. En él convergieron los líderes y organizaciones más importantes del país.

El 30 de marzo de 1938, Lázaro Cárdenas lanzó la declaración formal de la Asamblea Nacional Constitutiva del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) que sustituyó al PNR. Comenzó una nueva etapa para el partido, pues para 1939 ya existían otros partidos políticos como el Partido Acción Nacional (PAN).

La Confederación de Trabajadores de México (CTM), creada en 1936; la Confederación Nacional Campesina (CNC), fundada en 1938, y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), se adhirieron al PRM dándole un poder no visto hasta entonces. Resultado del corporativismo mañoso de los presidentes de la República emanados del partido.

El 18 de enero de 1946 fue llevada a cabo la segunda Convención del Partido de la Revolución Mexicana, la cual dio lugar a la transformación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), bajo el lema “Democracia y justicia social”. Miguel Alemán Valdés asumió la presidencia en ese año como el primer presidente de México no militar de la era post-revolucionaria.

Hasta la década de 1960, el país vivió un tiempo de economía fuerte y progreso, el partido oficial estaba consolidado hasta que comenzaron cambios de importancia. Los movimientos estudiantiles y las crisis económicas de 1970, 1976, 1982, 1988 y 1994 causaron malestar en la sociedad. Enconos que permean hasta el día de hoy.

En 1988, el PRI ganó las elecciones debido a una supuesta “caída del sistema de cómputo”, dando como resultado el gane de la presidencia de la República a Carlos Salinas de Gortari. En 1997 perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, y también la presidencia de la República en el 2000. Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado han sido los únicos candidatos del PRI que perdieron las elecciones presidenciales. En 2012, el PRI recuperó para sí al país con el triunfo de Enrique Peña Nieto.

Hoy los priistas no saben qué hacer tras el triunfo avasallador del partido Morena (Movimiento Regeneración Nacional) en prácticamente todo el país y lo único que les queda es andar de “chapulines” tratando de engrosar las filas del partido hegemónico nacional.

Pero ya lo dijo el gobernador Omar Fayad, “no les van a regalar las candidaturas de Morena, ya lo hicieron una vez y miren como les fue; no creo que les vayan a regalar las candidaturas a personajes nada más porque ahora ya no ven como mamar del PRI, de privilegios, nóminas”.

Muy bien dicho, que bueno que el mismo gobernador sepa que él tampoco tendrá oportunidad de engrosar las filas del partido Morena después de su gubernatura. ¿Tú lo crees?… Yo también.

Comentarios

Artículo anteriorLiberan a Merani, acusada de robo a hotel
Artículo siguienteEl museo legislativo de San Lázaro
Avatar
Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.