Veamos, si nuestro país no saliera del Tratado de Libre Comercio de América del Norte conservaríamos metas logradas que han costado muchos años y que han sido esfuerzo compartido de los mexicanos y también ,por qué no, de nuestros socios en este tratado, por ejemplo: se podría tener una visión de un futuro compartido y una más benéfica y próspera relación en la región de América del Norte, así como una relación comercial preponderantemente más estable y benéfica para nuestra economía y la de nuestros socios en el TLCAN.
Por otro lado, es bueno sentarse y pensar cómo estábamos antes de la firma de este tratado de comercio internacional: México era un país monoexportador de petróleo, no teníamos de otra y ya habíamos pasado por momentos muy difíciles, por lo mismo solo se podía apostar al desarrollo del país pensando en que con el oro negro saldríamos adelante, pero nada más. México en este aspecto ahora exporta bienes por mil millones de dólares diarios, desde tomates y chiles, hasta celulares y televisiones. Es decir, éramos mucho más monolíticos, sí, sí, así como los monumentos quietos y detenidos en el tiempo, en la época de la historia por lo que llevan su nombre, seguiríamos siendo cada vez más erosionados, por el paso del incesante tiempo y sin movernos; México, aquel país dependiente de un solo recurso natural y su raquítica, entonces, industria.
Ahora pasemos al presente y vamos a ver hoy –hasta este momento en que escribo el TLCAN sigue vigente–, cuáles son algunos de los beneficios, por ejemplo: la competitividad es la vía de promoción del bienestar, lo que no se puede entender con una persona xenofóbica que tiene actitudes tipo “apartheid” hacia los trabajadores (especialmente mexicanos), aunque para todos también, y ataques autocráticos sobre empresas, así como el constante repudio de los socios vitales en el comercio internacional. Otro beneficio y muy claro es que cada dólar de las exportaciones mexicanas contiene 40 centavos de importaciones estadunidenses, de suerte que 7 millones de empleos en Estados Unidos y 3 millones en México dependen de esa relación. Amén de éstos, podemos encontrar en materia salarial, que los sueldos en México ligados al NAFTA son 40 por ciento más altos que el resto, con un 90 por ciento de los trabajadores sindicalizados. Antes del acuerdo, las exportaciones mexicanas a América Latina eran del orden de 10 por ciento del total del país y ahora representan 25 por ciento de todo el comercio exterior mexicano. Por pensar solo en algunas ventajas en el presente, el acabar con el TLCAN, como piden algunos, destruiría millones de trabajos estadunidenses y más aún en México, pues causaría alto desempleo y generaría más migración que ningún muro podría detener.
En nuestro país sabemos cómo salir adelante y podemos solos también, pero vamos a ver, si el mundo entero depende de tratados y acuerdos internacionales para mejoría de todos, por qué un señor que no conoce de política ni de políticas de Estado nos va a querer descarrilar empezando con lo económico y lo racial para, al menos en su enredada mente –de pelo enfermizo y falso–, y continuar con lo que se le venga en gana, según su humor al despertar. #NoATrump, pero además hablemos con la gente del pueblo americano, ellos (muchos) todavía no se dan cuenta que Trumpetas es un auténtico suicidio económico, ellos mismos tampoco lo merecen y veremos que con madurez y mucha mano izquierda de nuestra parte, sin que nos falte ya más al respeto, se dan cuenta allá también y lo echan.

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.