Delincuencia antes, durante y después de la pandemia

2998

La emergencia sanitaria derivada del brote mundial del coronavirus (Covid-19) ha causado estragos económicos y sociales en el país, los cuales, de acuerdo con cifras oficiales, han modificado también el comportamiento delictivo. Según especialistas, el panorama se vislumbra poco alentador, pues el incremento en el desempleo y pobreza seguirán orillando a la población a la informalidad y dejándola a merced de los grupos criminales.


En Hidalgo, los números de la incidencia delictiva reflejan un antes y después de la pandemia, como la disminución histórica en robos; pero también, un incremento en violencia familiar, que se acentuó con el confinamiento, así como en secuestro y otros ilícitos. En tanto, la zozobra de lo que se espera en materia de seguridad para los próximos años comienza a hacerse presente.

Arranque violento, pero con disminución en incidencia delictiva

En el primer bimestre de 2020, Hidalgo arrancó con una disminución en la incidencia delictiva de 17.5 por ciento, al pasar de 10 mil 125 delitos del fuero común cometidos en enero y febrero de 2019, a 8 mil 346 en el mismo periodo de este año. No obstante, ambos meses fueron también los más violentos en los últimos cinco años.

De lo anterior dan cuenta cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), las cuales precisan que durante los dos primeros meses del año hubo 51 homicidios dolosos y cuatro feminicidios, lo que da un total 55 asesinatos.

Dicha cantidad fue 22 por ciento superior a la del año anterior, cuando los casos llegaron a 45; asimismo, incrementó 49 por ciento con relación al mismo periodo de 2018, cuando sumaron 37; 17 respecto a 2017, 139 en comparación con 2016 y 175 por ciento en equivalencia con 2015, año que el SESNSP inició el registro.

Por otro lado, destacan delitos como la trata de personas, que en la entidad inició el año con un aumento del 100 por ciento, luego de pasar de un caso en enero de 2019 a dos en este año, por lo que incluso, durante ese mes ocupó el sexto lugar a nivel nacional por la incidencia de ese.

No obstante, la disminución en incidencia delictiva se vio reflejada en ilícitos como robo y lesiones. Por ejemplo, en el primer caso los incidentes bajaron 13 por ciento con relación al primer bimestre de 2019, al pasar de 2 mil 989 hurtos a 2 mil 600.

En tanto, las carpetas de investigación por lesiones descendieron 27 por ciento, pues a inicios del año pasado llegaron a mil 369, pero al mismo periodo de este 2020 sumaron mil tres.

Cuarentena: caldo de cultivo para violencia familiar, extorsión y secuestro

En marzo de 2020, mes en que inició el periodo de cuarentena con la jornada nacional de sana distancia (JNSD), decretada por el gobierno federal, varios delitos de alto impacto se dispararon en Hidalgo, como el secuestro, que se elevó hasta 200 por ciento. Algunos comenzaron su baja en abril, pero otros, como la violencia familiar, permanecieron al alza.

Según las cifras oficiales publicadas por el SESNSP, durante el tercer mes del año las carpetas de investigación por violencia familiar se dispararon hasta 36 por ciento, al pasar de 463 en marzo de 2019 a 631 en el mismo mes de 2020. De igual forma, el número fue 55 por ciento superior a las denuncias registradas en enero de este año, cuando sumaron 406.

El incremento en dicho delito propició que autoridades del gobierno estatal y municipales implementaran estrategias para su contención, como campañas de difusión para motivar la denuncia, números únicos de emergencia, refugios, atención psicológica y legal gratuitas, entre otras.

Sin embargo, en abril las agresiones al interior del núcleo familiar continuaron y en ese mes alcanzaron las 576, que pese a ser una cifra menor a la de marzo, fue 19 por ciento superior a la de abril de 2019 y 42 por ciento mayor al primer mes de este año.

El secuestro fue otro de los delitos que en marzo presentó su punto más alto de incidentes durante el primer semestre del año, cuando alcanzó seis casos, superior en 200 por ciento al mismo mes del año anterior, cuando ocurrieron dos.

En abril y mayo la tendencia bajó a tres y dos casos, respectivamente, pero siguió siendo mayor al primer bimestre del año, pues en ese periodo solo se denunció un hecho en febrero.

En tanto, las extorsiones se elevaron a 20 en marzo, 150 por ciento por encima del mismo mes de 2019. Los dos meses siguientes disminuyeron a 12 y seis, por debajo incluso de las cifras del año anterior; aun así, para junio volvieron a elevarse hasta 21.

Pese a ello, la incidencia delictiva de marzo a junio disminuyó en Hidalgo al pasar de 17 mil 175 denuncias en dicho periodo de 2019 a 12 mil 295 este año, equivalente al 28 por ciento.

Homicidios no dan tregua

A pesar de la disminución en la incidencia delictiva en general, el delito de homicidio doloso fue el único que no registró disminución durante el periodo de cuarentena, salvo el último mes, cuando descendió un caso.

Las cifras demuestran que los asesinatos tuvieron su pico más alto en marzo cuando fueron 20 por ciento superiores al mismo mes de 2019, con 30 casos; mientras que en abril alcanzaron 22, es decir, 57 por ciento más que el año anterior, y en mayo sumaron 23, 10 por ciento más que el 2019.

En cuanto a junio, los casos fueron 30, uno menos que el sexto mes del año pasado.

La disminución de ilícitos pudo verse reflejada en infracciones de mayor recurrencia como el robo en todas sus modalidades, que pasó de 4 mil 909 incidentes a 3 mil 466, es decir, tuvo un decremento de 29 por ciento

¿Cuál es la ruta a seguir?

Para el doctor en ciencias políticas y sociales, Mario Cruz, sin una comprensión holística de la seguridad, nada podrá hacer el gobierno para salvaguardar la vida de sus ciudadanos y la integridad de las instituciones. Además, varias entidades funcionan con instituciones capturadas por el delito y la corrupción, que deriva en desgarramiento del tejido social y desconfianza hacia las autoridades.

Por tal motivo, subrayó que las autoridades dedicadas a la contención del delito y de procuración de justicia deben apoyar su toma de decisiones en diagnósticos fidedignos que expliquen la realidad desde metodologías científicas, que comprendan los fenómenos desde perspectivas integrales, avancen en la profesionalización de las corporaciones de seguridad y establezcan acciones paralelas para sancionar a los agentes.

“Si realmente quiere combatirse la violencia es fundamental implementar políticas públicas para combatir con inteligencia esas actividades que sean sostenibles en el largo plazo. En consecuencia, toda decisión de los funcionarios públicos en el ámbito de la seguridad debe saber que combatir la delincuencia organizada representa un reto que no se gestó con algún partido político gobernante, sino que es un problema estructural.”

Finalmente, opinó que las mejores políticas públicas son aquellas que involucran la profesionalización de las instituciones de seguridad e implementan un enfoque, pero sobre todo, incorporan medidas económicas para superar la pobreza y ofrecer oportunidades a la población para evitar que sea presa fácil del delito.

¿Qué problemas dejará la contingencia en materia de seguridad?

De acuerdo con analistas, lo que se espera después de este periodo de confinamiento en materia de seguridad, dependerá de la planeación y toma de decisiones que realicen las autoridades de los tres órdenes de gobierno para contener el delito.

En entrevista con este diario, el profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Mario Cruz Cruz, especialista en geopolítica y comercio exterior, mercados ilícitos y políticas públicas, explicó cuál podría ser el panorama y la ruta a seguir.

“La globalización de las amenazas biológicas permitió que el capitalismo tocara todos los rincones del planeta y, al mismo tiempo, aceleró la profundización de diversas problemáticas. El Covid-19 trajo malestares en términos económico-comerciales, políticos y en materia de seguridad inéditos, pero fortaleció procesos de disciplinamiento social a través del hambre, el miedo y la violencia.”

Abundó que en México los indicadores macroeconómicos tendrán resultados negativos como el PIB, la inversión fija bruta y traerá efectos desfavorables en la balanza comercial, lo que seguirá orillando a la población a la informalidad y a merced de procesos de violencia de grupos delictivos que buscarán acrecentar su poder, no solo económico, sino político.

“Y en las próximas elecciones veremos cómo estas asociaciones criminales intentarán acceder al poder político a través de diversas maneras.”

De igual forma, consideró que la precarización de los ingresos familiares propiciará el incremento de otros delitos como el asalto a transeúntes, la venta de drogas, la extorsión y el secuestro.

En cuanto al secuestro, resaltó que es un delito que debe atenderse y para ello debe haber un diagnóstico real que permita conocer los lugares dónde se comete, cuál es el perfil de los delincuentes y no perder la asociación creciente de ese delito, el tráfico de drogas, homicidio y robo de combustible.

“Los grupos delictivos han realizado acciones para asegurar una ganancia o renta criminal, porque el negocio de las drogas es uno de los más rentables y, en consecuencia, cualquier riesgo parece no inhibirlos. En Hidalgo, el combate al huachicoleo fragmentó la estructura de algunas organizaciones criminales y, con ello, obligó a esos grupos a idear otras fuentes de financiamiento; el incremento del secuestro y ejecuciones responde también a esa lógica.”

Destacó que a partir de investigaciones realizadas en el ICEA por parte del cuerpo académico de estudios de comercio internacional, existe evidencia empírica que demuestra que el secuestro crecerá en México, por lo que las autoridades deberán atender con prontitud, de lo contrario, los grupos delictivos seguirán su curva de aprendizaje, y de no contenerlos, en breve las víctimas serán no solo los ciudadanos comunes sino la clase política o económica capaz de pagar por el secuestro de algún familiar.

Por extorsión, la entidad también se colocó en los 10 primeros lugares a nivel federal, en marzo y abril

El Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) destacó que en abril, Hidalgo fue el tercer lugar a nivel República en secuestro y el segundo en otros delitos que atentan contra la libertad personal

Comentarios