Conforme avanzan las semanas, los contagios por el coronavirus (Covid-19) en Hidalgo desaceleran, igual que las defunciones. Lo que no cede es la hecatombe económica que va dejando rastros imborrables de crisis. A seis meses de la pandemia, el sector restaurantero continúa muy dañado y lejos de la recuperación, muchos negocios están cerrando o bien, se encuentran en operación pero sin clientes. En entrevista para Libre por convicción Independiente de Hidalgo el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) Carlos Tejeda Méndez aseguró que la recuperación del gremio “tardará muchísimo”.

El cataclismo se empalma con el pesimismo empresarial para sacar la chequera e invertir, según el ranking de la encuesta DataCoparmex. Efecto inmediato colateral, la pérdida de empleos y el aumento de la economía informal. Datos de la Canirac refieren que en los primeros tres meses de la contingencia sanitaria se perdieron 90 mil puestos de trabajo y cerraron 2 mil restaurantes. Cifras demoledoras que deberían llamar la atención de las instancias de gobierno encargadas del fomento económico. Hasta ahora los esfuerzos del gobierno de Hidalgo han sido limitados, por no decir nulos. El restaurantero, el papelero y en general todo el pequeño comercio, ha recibido la espalda de las autoridades orillándolos al borde de la quiebra. En Hidalgo, estimó el líder de la Canirac, de cada 10 negocios del gremio, dos han bajado definitivamente la cortina.

La mayoría de estos cierres ocurrió en la Zona Metropolitana de Pachuca. Ni siquiera las distintas candidaturas que rondan las calles requiriendo el voto ciudadano han proyectado mecanismos claros, concretos y confiables que alienten una pronta reactivación económica.

Para salir de la crisis se requiere no solo demagogia, esa a la que nos tienen acostumbrados los aspirantes a cargos de elección popular, sino de una comprometida vinculación entre los tres órdenes de gobierno, esa que lamentablemente tampoco existe. De filón. Por Mariana, por Alondra y por todas las víctimas de desaparición, violencia y feminicidio. Ayer, colectivos feministas nos recordaron que una vida vale más que cuatro vidrios rotos.

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