En la presentación de su libro sobre su vida, que enfatiza como memorias, Demi Moore confirma que durante décadas su nombre ha sido sinónimo de celebridad. Sus icónicas películas y sus relaciones personales la han puesto en el punto de mira de la opinión pública y la han llevado a protagonizar todo tipo de historias.

Pero ni siquiera ser la actriz mejor pagada de Hollywood la ha librado de tener que luchar contra sus propios fantasmas.

En su camino al estrellato y durante muchos de los momentos más importantes de su existencia plantó batalla a las adicciones, a los problemas de imagen y a los traumas de infancia que la persiguieron durante años.

Y aunque la fama la ha acompañado desde entonces, su imagen exterior ha sufrido reveses que la han puesto en el ojo del huracán y han hecho peligrar relaciones con sus tres hijas.

Con la que se llama descarnada sinceridad, Moore habla de las dificultades de tener una carrera en la llamada “meca del cine” y tratar al mismo tiempo de llevar una convivencia familiar convencional, y revela su tormentosa relación con su madre y sus matrimonios.

Se le define como actriz, productora, directora y activista. Se pasa revista a algunos de los filmes más importantes como St. Elmo, punto de encuentro, Ghost, Cuestión de honor, Propuesta indecorosa y Hasta el límite.

En cofundadora de Thorn, una ONG que desarrolla tecnología para defender a los menores del abuso sexual, la explotación y el tráfico de personas. Vive entre Los Ángeles y Hailey, Idaho.

En el prólogo de la obra Demi Moore Inside Out. Mi Historia, escribe:

“Había una pregunta que no dejaba de rondarme: ¿Cómo he llegado a esto?

“Estaba viviendo en una casa vacía, la misma en la que me había casado, la misma que había tenido que reformar y ampliar porque tenía más hijas que habitaciones. Y estaba sola, totalmente sola. Y a punto de cumplir los cincuenta. El marido que creía el amor de mi vida me había sido infiel y había dado por acabado muestro matrimonio.”

Un tanto soslayadamente contó de Bruce Willis, el padre de sus hijas.

“Ni siquiera se molestó en intentar salvarlo. Mis hijas me dejaron de hablar. No me dirigían la palabra, ni llamadas de cumpleaños, ni mensajes para felicitarme en la Navidad. Su padre, un amigo en el que confiaba plena y ciegamente había desaparecido de mi vida.

“La carrera profesional por la que tanto había luchado desde que me marché del piso de mi madre, con tan solo 16 años, parecía haber quedado encallada. O quizás había terminado para siempre. Me aquejaban unos dolores de cabeza insoportables y empecé a perder peso a un ritmo preocupante. Me sentía destruida tanto por dentro como por fuera.

“¿Esta va a ser mi vida? –me preguntaba–. Porque si va a ser así, paso. No sé qué diablos estoy haciendo aquí.”

Tocó también otra vivencia: “De repente, aparecí de nuevo en mi cuerpo. Estaba convulsionando en el suelo y oí que alguien gritaba:

–¡Llamad al 911!

–¡No! –chillé, porque sabía lo que ocurriría después: la ambulancia, los paparazzi y la prensa rosa anunciando a bombo y platillo: ‘Demi Moore ¡directa al hospital por sobredosis!’”

Contó del miedo: “Miedo a ser tal como era, convencida de que no merecía las cosas buenas que me pasaban y desesperada por tratar de arreglar las malas.

“¿Cómo he llegado a esto? Pues bien, esta es mi historia.”

El texto está dividido en tres partes, con títulos de “Supervivencia”, “Éxito” y “Rendición”. En total 22 capítulos.

Había el temor de una ruptura con Ashton Kutcher, con el que tenía ya seis años de casada. Él ya había sido señalado por periodistas como infiel.

Lo describió: “Una semana después de mi cuarenta y nueve cumpleaños, el 11 del 11 del 2011, Ashton hizo las maletas y se marchó de casa. El comunicado que ofrecía a través de mi publicista fue breve, pero describía a la perfección como me sentía:

“Con gran tristeza y con el corazón roto, he decidido poner fin a mi matrimonio con Ashton, que ha durado seis años. Como mujer, como madre y como esposa, hay ciertos valores y votos que considero sagrados, y por eso he preferido cerrar este y seguir con mi vida.”

Confesó que pasar tanto tiempo sola la empoderó de una manera increíble. “Me confirió la oportunidad de aprender qué es la vida como mujer. No como madre o hija. No como esposa o novia. No como sex symbol o actriz.

“Pero viniendo de dónde venía nunca contemplé la posibilidad de ser realmente quien soy.”

Así, Demi Moore cuenta de ella misma en un transcurrir de luces y sombras.

No soslaya sus intervenciones en cintas cinematográficas que la encumbraron como fuera de serie, y ya ahora tras vencer peligrosas adicciones, bien parece que ya alcanzó paz, tranquilidad que le permiten ver el horizonte con los mejores ánimos.

De Roca editorial de libros SA, la primera edición en México fue en marzo de 2020.

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