Resulta poco halagador para este país el espectáculo dado por las autoridades responsables de realizar la contienda electoral del pasado domingo 4 de junio en cuatro estados del país.
Pero donde las cosas se salieron de todo antecedente fue en el Estado de México. Todos tuvimos conocimiento de la manipulación tan enorme que se hizo de la necesidad y de la apatía de mucha gente, y de cómo el gobierno federal y el estatal violaron flagrantemente las leyes electorales vigentes para favorecer a un candidato primo del presidente de la República, tan desangelado y patético como pocas veces se ha visto. Tal vez más aún que el propio Peña Nieto en su momento.
Además del propio Peña haciendo campaña en favor de su primo, desfilaron por todos los rincones del Edomex todos los secretarios del gabinete, todos los que tenían algo que regalar o prometer.
Medios de comunicación puestos a su servicio, comentaristas chayoteros diciendo maravillas imaginarias del primo y atacando con saña a toda la oposición, especialmente a Morena.
Milenio diario y TV, Televisa y otros medios lanzados a tratar de convencer que la estabilidad del estado y del país estaban en juego si perdía el PRI. Ricardo Alemán en Milenio llegó a afirmar muy ufano que la democracia había triunfado, gracias a que Del Mazo salió victorioso. Muchísimas personas como usted estarán angustiadas porque todo pareciera que seguirá igual este año y el siguiente, este sexenio y el siguiente, este siglo y el siguiente.
Yo me siento abrumado de ver como mi país se desangra y no pasa nada según el gobierno, cómo saquean nuestros recursos y para ellos solo hay prósperas inversiones extranjeras, cómo la educación se está yendo por el desagüe y la SEP y el SNTE festejan tanto atraso.
Algo estamos haciendo mal los mexicanos, no solo los políticos, los partidos, los jueces y todos los que se autoasignan salarios estratosféricos, sino todos aquellos que observamos lo que pasa sin hacer algo por cambiar.

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