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El precio de una enfermedad

El síndrome del intestino corto es una suma de alteraciones funcionales que resultan de una reducción crítica en la longitud de ese órgano vital; el Foro Consultivo Científico y Tecnológico reveló que únicamente de dos a cinco personas por cada millón de habitantes lo padecen. Cerca de 35 por ciento requiere hospitalización prolongada y nutrición parental, es decir, aportación de nutrientes básicos vía intravenosa; Denisse Baños Anaya, de 34 años y actualmente con solo 70 centímetros de intestino, fue parte de ese porcentaje.

“Todo inició por un dolor intenso en el estómago, ingresé en diciembre de 2016 a la Beneficencia Española y tuvieron que hacerme una cirugía de emergencia en donde encontraron un nudo en mi intestino que estuvo aproximadamente dos o tres años. Nunca tuve síntomas pero 1.80 metros estaba necrosado, es decir, muerto, por lo que me lo tuvieron que retirar y quedé con el estómago abierto aproximadamente un mes.”
Después de 20 días la atención médica en la Beneficencia Española se tronó excesiva debido a que tuvo que pagar 700 mil pesos; en un solo día pagó 120 mil pesos por algunos análisis, Denisse tuvo que recurrir a su última opción: el IMSS, a pesar del mal concepto que tenía de la institución, que tenemos todos.
“Yo siempre pensé ‘ahí matan’, que la atención no era buena, pero ante la falta de recursos ingresé para que me operaran tres veces más y después de estar en dos ocasiones en terapia intensiva me desahauciaron: primero por la cantidad de intestino que me retiraron, segundo porque tuve una sepsis, que es una infección abdominal.”

Entre 2016 y 2017 se enfrentó a seis cirugías: dos procedimientos mayores que fueron el corte del intestino (ileostomía), y las siguientes fueron lavados mecánicos con lo que los médicos trataron de retirar la infección por medio de agua a presión y otras técnicas; cada vez que la abrían le quitaban pedazos de intestino porque esos lavados terminan afectando los órganos, lo que le generó un problema más llamado intestino congelado o cavidad abdominal congelada.
En el IMSS de Pachuca no la operaron por la falta de infraestructura, y el remedio a males más profundos se llama interconsulta, lo que significa que fue trasladada al hospital de La Raza en la Ciudad de México, donde le informaron que después de cinco meses de estar internada tenía que esperar un año para la siguiente cirugía, pero durante su estancia se dio cuenta que tenía cinco meses de embarazo, descubrió que es posible que alguien se aferre a la vida cuando el feto se escondió en cada una de las cirugías del intestino, pero después de un mes no resistió y Denisse luchó una vez más por su vida mientras su hijo la perdía, el legrado le generó hemorragias, sumado a la pérdida de alimento y la deshidratación, lo que le creó una anemia severa seguida de una neumonía; después de unos días de ser dada de alta reingresó al área de urgencias en donde se contagió de una bacteria más que se alojó en sus pulmones, pasó 20 días con respirador artificial, inconsciente y con 85 por ciento de probabilidad de fallecer.

Un milagro de vida

Quizá la fe de la familia es lo que nos mantiene en este mundo, existen personas que creen en los milagros, otras que no, Denisse pensaba que no, su esposo pensó que sí y decidió desafiar a la medicina y no desconectarla del respirador artificial; dicen que él le ponía música y ella reaccionaba, dicen que el amor va más allá de la vida y la muerte, y Denisse despertó.

En nuestro país la cultura de la medicina preventiva es nula, la vida a prisa, la preocupación por los bajos salarios, la violencia y la inseguridad son problemáticas prioritarias en la vida cotidiana de los mexicanos, la sana alimentación no. La historia de Denisse se tejió entre la falta de infraestructura adecuada en el sector salud, el escaso abastecimiento de medicamentos, traslados a otros hospitales y su lucha contra el síndrome del intestino corto

“Cuando reaccioné y me retiraron del respirador artificial me aislaron para que no me contagiara de ninguna bacteria, aun así adquirí una llamada candidiasis en sangre, entonces ya tenía una bacteria en los pulmones, en el abdomen y en la sangre. Tenía que llevar un esquema muy fuerte de medicamento, es donde me di cuenta de la falta de recursos que se anida en el IMSS de aquí porque los fines de semana no me daban el medicamento completo, los médicos trabajan con lo que pueden pero el problema no es el personal, sino el material. Muchas personas fallecen porque sus familiares no tienen dinero para comprar el medicamento que necesitan.

“Ser un paciente crónico te hace sentir un objeto, pero me dicen que soy el milagro del IMSS porque de tener todo en contra, aquí estoy. Se supone que una persona puede vivir hasta con 90 centímetros de intestino, yo tengo 70. Antes jamás me preocupé por las personas, siempre fui muy distante o fría con el mundo, no creía en Dios, pero ahora me doy cuenta que Dios está en las personas que se toman un momento para estar contigo, para darte ánimos, a veces son personas que ni siquiera te conocen y se toman un tiempo para orar por ti, hoy creo que la oración es una parte muy importante porque son buenos deseos, buenos pensamientos hacia ti, entonces yo digo si eso no es Dios no sé que sea. Tengo que ponerme más en contacto con mi lado espiritual y humano. Dios está dentro de este mundo en cada persona que trata de
hacer el bien.”

Después de un proceso largo y difícil, de un año hospitalizada, de pocas probabilidades de sobrevivir y momentos de depresión, fue dada de alta en febrero de este año, acude a revisiones semanales en La Raza, la vida continúa. Psicóloga de profesión, y después de su recuperación piensa en visitar hospitales para asesorar a las personas que padecen lo mismo que ella y alentar a otras a ser responsables con su salud, a prevenir. El 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, cada vez que alguna exprese que la lucha continúa piense en Denisse y en su fortaleza inquebrantable que nos recuerda que tenemos espíritu pero necesitamos temple.

En el seguro no existen recursos suficientes, los fines de semana no hay medicamentos, los médicos tienen que trabajar con lo que pueden

Tratamientos

  • Fue trasladada
    al hospital de La Raza en la Ciudad de México, donde le informaron que después de cinco meses de estar internada tenía que esperar un año para la siguiente cirugía, pero durante su estancia se dio cuenta que tenía cinco meses de embarazo
  • Descubrió
    que es posible que alguien se aferre a la vida cuando el feto se escondió en cada una de las cirugías del intestino, pero después de un mes no resistió y Denisse luchó una vez más por su vida mientras su hijo la perdía
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