El complejo deportivo Revolución Mexicana es un espacio público al que las personas acuden diariamente a ejercitarse. Para tener derecho a todos los servicios que ofrece existe un sistema de inscripción y una cuota a cubrir de 400 pesos, lo que garantiza el uso de las instalaciones y la entrada a las diversas clases deportivas, pero no la seguridad de las pertenencias de los usuarios.
Los robos dentro y fuera del recinto son una realidad. Al menos para dos mujeres que regularmente acuden al lugar a realizar sus rutinas. A una le sustrajeron sus cosas dentro de las instalaciones mientras tomaba una clase; a la otra, le rompieron un cristal a su carro, estacionado afuera del complejo.

Despojados y sin apoyo del Inhide

A Leticia Serrano le da impotencia y coraje recordar lo que tuvieron que pasar ella y tres personas más cuando fueron víctimas de robo dentro del complejo deportivo Revolución Mexicana (CDRM), en julio.
Pero lo que más le indigna es que no obtuvieron respaldo alguno por parte del Instituto Hidalguense del Deporte (Inhide). A Leticia le molestó la actitud de la directora general del Inhide Fátima Baños Pérez y la titular de cultura física y deporte Luz Aurora Soto, quienes no se comunicaron con los afectados y tampoco enviaron a alguien para asesorarlos ese 18 de julio.
A la fecha, la usuaria reprocha la falta de humildad de ambas funcionarias, a quienes les recomendó recordar que desempeñan un cargo público, el cual representa una gran responsabilidad hacia la ciudadanía.
“No se me hace justo que si tomas un cargo tan importante, que en ese momento a ti te está dando mucha popularidad, nada más lo tomes como eso, como una popularidad para dar la impresión de que lo que haces es maravilloso, pero también hay que voltear hacia el otro lado.”

Robo en hora de clase

Ese día, Leticia, quien es usuaria del CDRM desde hace cinco años, acudió por la mañana (10 horas) a tomar una clase funcional. El instructor les pidió salir a las gradas para llevar a cabo la actividad y los participantes dejaron sus pertenencias en el salón de crossfit, como ya lo habían hecho anteriormente.
Después de 45 minutos regresaron al salón, pero se percataron de que faltaban cuatro maletas. Al principio los afectados pensaron que se trataba de una broma, pero posteriormente se dieron cuenta que les habían robado.
Inmediatamente le hicieron saber la situación al entonces administrador Jorge Martínez.
Entre las cosas que faltaban había celulares, dinero y una tableta electrónica, propiedad del instructor, que fue guardada en la mochila de Leticia, a quien también le sustrajeron las llaves de su carro.
Leticia corrió al sitio donde estacionó el automóvil. Seguía allí. Ella cree que gracias a que la alarma del vehículo no sonaba, los responsables no sabían cuál era el carro y no pudieron llevárselo. Lo dejó encargado con alguien y regresó al complejo para tratar de solucionar el incidente.
En esos momentos recordó que ya había rumores sobre algunos usuarios a quienes les habían robado en el sitio, pero no era algo que les constara, hasta que le pasó.
El administrador del complejo los apoyó en el momento. “Él, en su calidad de responsable de un deportivo, se comprometió como tal y comenzó a investigar quién entró, quién salió, mandó a llamar al de seguridad”, dijo.

La licenciada Fátima me dijo: Mándeme una copia de su denuncia. ¿Y como para qué? Ya cuando estoy al final de algo que ella no quiso hacer desde un principio”

Leticia
Usuaria del CDRM

Las cámaras no servían

Leticia pensó en solicitar los videos de las cámaras de seguridad colocadas en el CDRM, pero no funcionaban.
“Yo pedí que me enseñaran los videos porque estaba preocupada, se llevaron las llaves del carro, lo demás era de valor representativo, fui a ver y ahí estaba, dejé encargada a una persona en lo que yo iba a revisar las cámaras y me dicen: Es que no se grabó porque no sirven.
“El contador (Jorge Martínez) le reporta a la licenciada Fátima (Baños) lo ocurrido, no me consta pero sí le creo porque lo escuché hablando por teléfono diciéndole que había ocurrido un robo. Luz Soto estuvo enterada también, de hecho él me lo dijo, lo hizo con el fin de que nosotros tuviéramos un apoyo del instituto directamente.”
De entre las cosas que sustrajeron, dos (un celular y la tablet) tenían activados los localizadores. Tras varios intentos por dar con los aparatos vía GPS, lo lograron. Fueron ubicados en un lugar del centro de Pachuca, apenas media hora después de haber sido robados.
Un grupo de personas acudió al sitio. Era un local donde se “flexeaban” ese tipo de artículos. Al llegar al establecimiento enfrentaron al encargado, quien les dijo que alguien había llevado la tableta y un celular, pero que regresaría en unos momentos.
Un hombre se presentó minutos después por los aparatos y el grupo lo enfrentó. Entre los reclamos, al individuo le encontraron las llaves del carro de Leticia. Llamaron a una patrulla y fueron a levantar la denuncia correspondiente.
Tras cotejar los antecedentes penales del sujeto detectaron que era reincidente. Los denunciantes tuvieron dos opciones: seguir el proceso, que dejaría libre al supuesto culpable en diciembre y no recuperarían nada de lo robado, o llegar a un acuerdo con él para una reparación del daño. Acordaron lo segundo y además, la persona que perpetró el robo no puede acercarse a ellos.

Sin interés de las autoridades

Pero en todo ese proceso que realizaron, Leticia lamentó que no haya habido algún acercamiento por parte de personal del Inhide, pese a que el robo fue perpetrado dentro de unas instalaciones que están bajo su administración.
“Nosotros hicimos todo solos, y al decir solos no quiere decir que ellos tenían la obligación, pero sí tenían responsabilidad porque fue en un deportivo que está bajo su dirección y a estas personas no les importó.
“Para mí, mi vehículo es muy importante y el señor se lo pudo haber llevado y no se me hace justo que a ellas no les haya importado, que no se hayan preocupado o preguntado: A ver, ¿qué les quitaron? ¿Qué podemos hacer? Vamos a apoyarlos.
“Es muy padre salir en primera plana, tomándose fotos con los campeones, en las carreras o haciendo obras donde puedan salir ellas y lucirse, pero en lo delicado, lo que es el trabajo rudo, el trabajo feo, pues arréglenselas como puedan, así lo sentí.”
Después de que su caso se hiciera conocido, otros usuarios comentaron que a ellos les había pasado lo mismo, versiones que llegaron a medios de comunicación. Sin embargo, a la fecha no ha habido acercamiento por parte de las autoridades del Inhide.
La única interacción que tuvo Leticia con la titular de la dependencia fue mediante una publicación en Facebook.
“Soy parte de la sociedad que les pide que se comprometan. Creo que a la actual administración le falta humildad, se sienten arriba de no sé quién, se tienen que igualar con la población, porque no son intocables.”
La inseguridad no es el único problema en el complejo, comentó. Hay aparatos y bicicletas que no sirven y las instalaciones requieren mantenimiento. Leticia considera que el Inhide debe informar en qué emplea lo recaudado por concepto de inscripción. La cuota es de 400 pesos anuales por persona.
“¿El recurso a dónde se va? Si no tenemos cámaras, si no hay mantenimiento al equipo del complejo. Ellos tienen que estar al pendiente de todas estas necesidades. Si, además de mis impuestos pago una cuota, creo que estoy en mi derecho de exigir, al menos, sentirme segura y bien con las instalaciones.”

Pide Inhide denuncias para intervenir

La directora del Inhide Fátima Baños Pérez sostuvo que hasta la fecha no han recibido copia de las denuncias interpuestas por usuarios del complejo deportivo Revolución Mexicana que fueran víctimas de algún delito.
La funcionaria indicó que es necesario que quienes hayan sufrido algún robo, ya sea dentro o fuera del recinto, les proporcionen el documento, pues solo así podrán tomar cartas en el asunto.
“He solicitado copias de esas denuncias que según han realizado, pero no me las han proporcionado, dicen que no hay o que ya se solucionó, pero pues si llega a haber algún incidente, que lo denuncien, y que por supuesto nos hagan llegar una copia para nosotros trabajar.”
Además, aseguró que las cámaras de circuito cerrado que hay en el complejo están en funcionamiento y cualquier tipo de incidente será atendido, aunque en julio, cuando cuatro usuarios fueron víctimas de robo dentro de las instalaciones no servían los dispositivos.
“Dentro del complejo deportivo Revolución Mexicana nosotros tenemos el circuito de cámaras que está funcionando, en el cual si llegan a reportar algo con mucho gusto lo atenderemos”, explicó.
Reiteró la invitación a quienes hayan sido víctimas de la delincuencia a acudir a las instancias correspondientes y no descartó colaborar con las mismas.
“Los invitamos a que si llega a haber algo lo denuncien, ya sea dentro o fuera, y que podamos dar seguimiento, y en dado caso buscaríamos trabajar en conjunto con las autoridades competentes.”

Víctima de cristalazo

Miércoles 26 de septiembre de 2017. Hacia un año que Laura Trejo, corredora en formación, acudía diariamente al complejo deportivo Revolución Mexicana a realizar su rutina de entrenamiento. Era una mañana como cualquiera, pero una desagradable sorpresa la esperaba a las afueras del recinto.
Para llegar al complejo, Laura manejaba desde su casa y estacionaba su automóvil en calles aledañas. Era común que cargara con una mochila con ropa para cambiarse una vez finalizada la rutina, por lo que dejó sus pertenencias bajo el asiento del copiloto, pese a que había escuchado rumores de asaltos en las cercanías, “pero son cosas que nunca imaginas que te pasen a ti”.
Al salir, mientras caminaba vio que detrás de su carro había un taxi estacionado, se apresuró notando que el cristal del copiloto estaba roto y que había muchos vidrios en la calle. Cuando volteó su mirada al taxi, vio la mochila de su laptop en el asiento del copiloto; Laura supone que lo que llamó la atención fue una maleta que estaba a la vista con cosas personales, lo que ocasionó que le robaran la computadora, su chamarra, un cargador portátil para auto y su maleta.
Después de lo ocurrido llamó al 911 pero tardaron en contestar, se acercaron algunos de sus compañeros y marcaron de distintos celulares, después de insistir varias veces contestaron y llegó una patrulla del municipio, la cual hizo el reporte.
Ese mismo día fue interpuesta la denuncia para que en caso de encontrar evidencias con las cámaras de la zona, tuviera elementos para recuperar sus pertenencias.
“El proceso es complicado, ya que la denuncia te toma tiempo puesto que debes llevar tu carro a servicios periciales para que le tomen fotos y, posteriormente, los agentes de investigación te llaman para hacerte las preguntas correspondientes y abren tu carpeta, pero eso no sucedió.”
Ninguna de las cámaras que había alrededor del complejo estaba en funcionamiento, entonces no fue posible identificar al taxista; a pesar de que ella vio por dónde se fue, en toda la zona no hubo ningún aparato que funcionara.
Intentó recuperar los videos de una cámara frente a Río de las Avenidas, cerca de una estación de Bici capital en un puente a espaldas del estadio, pero resultó que tenían una falla de circuito y esas cámaras no funcionaban, “o sea que tranquilamente también podrían robar una bici”, comentó Laura.
La afectada había visto por la zona a un hombre que “cuidaba los autos”, pero tiene tiempo que ya no está; ella cree que hay personas supervisando a los usuarios en complicidad con taxis y ambos delinquen en la zona, puesto que no es el único caso.
Después de una semana, al ver que en esa área continuaban presentándose esos altercados instalaron dos cámaras, una en la esquina del Oxxo de Revolución y otra en la calle con dirección a un Sam’s, no obstante, continúan sin funcionar.
“La mayoría de la gente no denuncia a causa de que la procuración de justicia no es eficiente ni tampoco la atención policiaca, entonces dices ¿para qué?, si al final es más pérdida de tiempo. Pachuca no es una ciudad tan segura porque a pesar de que no hay violencia del tipo del narco, hay delito común que afecta en su patrimonio a los ciudadanos y la estrategia de Hidalgo Seguro no está funcionando, porque no se pueden atender cosas tan triviales.”
La denuncia está, pero no ha pasado nada, son cosas que se quedan ahí, refirió.
“Hay que hacer un llamado a las autoridades para que haya más vigilancia o una estrategia que garantice la seguridad de los usuarios del complejo, porque ya son muchos; o implementar un programa en el que puedas guardar tus cosas dentro de las oficinas, sobre todo cuando son cosas de valor, que puedas resguardarlas, ya que también hay robos en el interior.”

 

Nosotros invitamos a la ciudadanía a que denuncien todos estos sucesos, no hemos recibido alguna copia de alguna denuncia para saber cómo pasó o qué estrategias tomar”

Fátima Baños
Directora del Inhide

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