MARTÍN TRIGUEROS*
Pachuca.- Mientras Hidalgo registró un aumento de personas con depresión de 29 por ciento en tan solo tres años, de 2014 a 2017, el sistema de salud estatal tiene solamente tres centros ubicados en cabeceras municipales.

Instituciones de seguridad social como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con dos psiquiatras, y el de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) tiene uno en toda la entidad.

Además, aunque Hidalgo cuenta con un hospital psiquiátrico, este carece de personal suficiente y capacidad logística para ofrecer un servicio óptimo, especialmente a las personas que padecen depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es un trastorno mental frecuente que es caracterizado por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Esa enfermedad puede llegar a ser crónica o recurrente y dificultar la capacidad de afrontar la vida diaria. Pero si es leve, puede ser tratada sin necesidad de medicamentos; aunque cuando es moderada o grave necesita tratamiento psiquiátrico, pues en su forma más agresiva, puede conducir al suicidio.

Las enfermedades mentales en nuestro país están en aumento, según resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología que arrojó que 28.6 por ciento de la población, es decir, uno de cada cuatro mexicanos, de entre 18 y 65 años, ha sufrido al menos en una ocasión una enfermedad o un trastorno mental, mientras que 9.1 por ciento de esa estadística le corresponde a la depresión.

Datos del Plan de Acción de Salud Mental 2013-2020 de la OMS, indican que entre la población urbana las personas con trastornos mentales solicitan ayuda, primero en sus redes sociales: 54 por ciento a familia y amigos, 10 a pastores, 15 se automedica y solo después de eso acuden con un especialista.

Además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que el país cuenta con apenas tres psiquiatras por cada 100 mil habitantes, y del presupuesto que es asignado a la salud a nivel federal, solo 2 por ciento es para la salud mental.

En Hidalgo la problemática es más grave, ya que según estadísticas del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), hasta junio de 2018 fueron detectados mil 122 casos de depresión, sobre todo en los municipios de Ixmiquilpan, Metepec, Tizayuca, Tula, Pachuca y Tulancingo; los tres últimos concentraron más de 50 por ciento de los casos.

Aunque Pachuca y Tulancingo cuentan con módulos de atención mental, en Tula no existe una institución de esa índole, lo que obliga a los pacientes a trasladarse en búsqueda de un tratamiento, al igual que en otros municipios.

El principal problema que rodea a las enfermedades mentales es la mitificación, como lo explicó Rebeca Ángeles, psicóloga y expaciente, “se piensa que si acudes con un profesional es porque estás loco y necesitas estar apartado de la sociedad, por ello se busca ayuda con la señora que hace limpias o con el chochero, y lejos de ayudarte, te confunden”.

Para Octavio Ibarra de León, director del hospital psiquiátrico Villa Ocaranza, todavía hay un camino que recorrer, “poco a poco las personas han dejado de mitificar las enfermedades mentales; hoy se busca atención con mayor frecuencia y se va atendiendo como lo que en realidad es, una descompensación en la salud, como cualquier enfermedad. La depresión no se elige ni se cura echándole ganas a la vida”.

  • En Hidalgo, los casos aumentaron 29% entre 2014 y 2017

Escasez de especialistas

El problema más grave es la falta de especialistas en Hidalgo, tal como advirtió Rebeca Ángeles. “Yo trabajo con personas con depresión, que no cuentan con un diagnóstico psiquiátrico, lo que nosotros tenemos es una impresión diagnóstica pero no somos médicos”.

Explicó que cuando detectan un posible caso deben canalizarlo a una institución pública para su diagnóstico. En el caso del IMSS “pasan a medicina familiar, de ahí los mandan con el psiquiatra para que los atienda y ese proceso es bastante largo, he conocido casos en los que se han tardado hasta tres meses, precisamente por la falta de especialistas, y si hablamos de una depresión mayor, eso puede llegar a ser la diferencia, literal, entre la vida y la muerte”.

Si bien, el hospital psiquiátrico Villa Ocaranza cuenta con 15 psiquiatras en sus diferentes turnos, las citas son programadas con mucha diferencia entre cada una, además del gasto que implica trasladarse; esos factores generan que las personas con depresión pierdan el interés por atenderse, lo que repercute en su vida diaria.

Por otra parte, atenderse en un consultorio privado implica un alto costo que no todos pueden solventar. Gabriela García Laguna, quien labora en el IMSS, también ofrece consultas privadas, explicó que “las consultas pueden costar de 300 a 500 pesos en caso de una depresión leve, que puede ser tratada a nivel psicológico, pero si hablamos de un diagnóstico moderado o grave, el costo oscila entre 800 a mil pesos, y es necesario tener al menos 12 sesiones, además del costo de los medicamentos”.

Respecto a la atención psiquiátrica, la profesional Guadalupe Aguilar aseveró: “Yo cobro a paciente de primera vez mil pesos y en citas subsecuentes 850. Al no haber tantos psiquiatras en el estado creo que es nuestro deber atender solo con una cuota de recuperación o de plano no cobrar, la necesidad a veces es muy grande”.

Todos coincidieron que a pesar de que las personas tienen mayor preocupación por su salud mental, las autoridades no han generado la infraestructura necesaria con personal especializado para lograr diagnósticos oportunos, atención de calidad y evitar que abandonen los tratamientos, ya que es una enfermedad que no solo afecta sus actividades cotidianas, sino puede llegar a acabar con su vida.

  • Las enfermedades mentales en nuestro país están en aumento, según resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología que arrojó que 28.6 por ciento de la población, es decir, uno de cada cuatro mexicanos, de entre 18 y 65 años, ha sufrido al menos en una ocasión una enfermedad o un trastorno mental, mientras que 9.1 por ciento de esa estadística le corresponde a la depresión
  • El hospital psiquiátrico Villa Ocaranza cuenta con 15 psiquiatras en sus diferentes turnos

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que el país cuenta con apenas tres psiquiatras por cada 100 mil habitantes, y del presupuesto que es asignado a la salud a nivel federal, solo 2 por ciento es para la salud mental

Aunque Pachuca y Tulancingo cuentan con módulos de atención mental, en Tula no existe una institución de esa índole, lo que obliga a los pacientes a trasladarse en búsqueda de un tratamiento, al igual que en otros municipios

Octavio Ibarra de León, director del hospital psiquiátrico Villa Ocaranza, indicó que “hoy se busca atención con mayor frecuencia y se va atendiendo como lo que en realidad es, una descompensación en la salud, como cualquier enfermedad”

Depresión,enfermedad mortal

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