En el caso de la denuncia de la constructora Sylma contra el ciudadano Leonardo García, que derivó en su detención y posterior liberación el pasado jueves, existen varios puntos que vale la pena analizar. En primer lugar resulta razonable que García haya emprendido una campaña para hacer del conocimiento público la serie de irregularidades que encontró luego de que la vivienda que rentaba en el fraccionamiento Privada Esmeralda, en Zempoala, se inundó en junio de 2015, tras lo cual perdió sus bienes. Como cualquier ciudadano que reclama sus derechos, García buscó a la constructora Sylma para que le respondieran por los daños a su patrimonio. Pero en lugar de encontrar apoyo, García dijo que la constructora le respondió que no podía reparar los daños, ante lo cual buscó otras alternativas, encontrando opciones como la denuncia pública ante medios de comunicación o la colocación de mantas, lonas y fotografías en distintos puntos de Pachuca. Esto último provocó que fuera denunciado por Sylma, argumentando que tal campaña le provocó descrédito, deshonra y desconfianza entre la ciudadanía. Esto es razonable pero se pudo haber evitado si la empresa hubiera respondido desde el principio, cuando ocurrió la primera inundación. No obstante, la empresa optó por rehuir su responsabilidad y decidió apostar, como lo hacen muchas empresas, por el olvido, por el cansancio de alguien que denuncia. No fue así, y frente a la tenacidad de García, el asunto terminó en un pleito legal en el que ambas partes salieron perdiendo. ¿Por qué no resolvieron este caso desde el principio? ¿Por qué si hubo conflicto de interés, el gobierno no entró a poner orden? Son preguntas que seguramente lamentarán los involucrados en este caso. De filón. Estudiantes de la Universidad Politécnica de Huejutla anunciaron un paro de labores a partir del lunes. Exigen la destitución del rector Luis Andrés Domínguez Alejandro por presunto tráfico de influencias y para que aclare su situación sobre el reportaje denominado “Estafa maestra”, que lo involucra en desvío de recursos millonarios. Cuidado, desde aquí les decimos: no los vayan a denunciar por calumnia.

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