Qué derechos básicos tenemos las mujeres como ciudadanas, como público de medios en un siglo como este: pletórico de avances tecnológicos y nuevas formas y propuestas de vida, además del acceso de las mujeres a la educación, el trabajo y el espacio público como la política?

La lógica elemental es que ante este escenario los derechos ya están dados y vivimos a unos pasos de la ansiada igualdad entre géneros. Sin embargo, la realidad social y mediática revela inconsistencias e incongruencias.

Las mujeres contra sus logros están expuestas a la violencia, a actos que hieren su estabilidad mental, personal, así como su integridad física. Ningún espacio es libre de este fenómeno. En nuestro país la violencia contra las mujeres se cataloga como una verdadera pandemia que ni los discursos ni las leyes logran atajar, que no remedian.

El ambiente hostil a la dignidad de la mitad de la población se da dentro y fuera de casa y hasta en los recintos donde se supone se cultiva el conocimiento y el pensamiento: las instituciones de educación.

Este hecho es el que ha llevado a mujeres universitarias a reunirse, a dialogar, a reflexionar y a proponer estrategias para contener, prever, sancionar y erradicar la violencia contra las empleadas, las docentes y las alumnas. La iniciativa surgió en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, a través del programa Cuerpos que importan, en 2015. Al año siguiente ratificaron esta labor en la Universidad Autónoma de Chapingo y en 2018 en la misma UAM unidad Lerma.

Este año, 2019, el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) fue sede del cuarto Encuentro Anual de Discusión y Análisis de Estrategias de Intervención a la Violencia por Motivos de Género en las Instituciones de Educación Superior.

La cita reunió a una centena de universitarias de 11 estados y 20 instituciones; de esta cónclave surgieron propuestas específicas de acción para que las instituciones de educación superior atiendan el acoso y hostigamiento sexual, pero también discutieron y evaluaron las dificultades de los mecanismos establecidos en algunas universidades.

Si bien reconocieron que la violencia es estructural y compleja de atender señalaron aspectos clave:
*Debe ser reforzada dentro de las universidades una cultura a la no violencia hacia las mujeres y por motivos de género mediante actividades formativas, talleres, difusión y otras formas de visibilización y sensibilización sobre el problema.

*Los modelos de atención de las instituciones de educación superior a la violencia por motivos de género debe convertirse en una política institucional que tenga continuidad, permanencia y trascendencia para la vida universitaria.

*Los organismos nacionales que rigen la educación superior en México (Conacyt, ANUIES, dirección general de educación superior universitaria, entre otras) deben comprometerse con la resolución del problema de la violencia contra las mujeres y de género en las IES, elaborar un programa nacional con recursos destinados a ello, así como procurar las formas de vinculación interinstitucional para atender los casos.

Pero sobre todo, confirmaron que las instituciones de educación superior, así como los diferentes órganos del Estado, están obligados a dar respuesta a las demandas para solucionar los problemas de violencia por motivos de género (especialmente violencia sexual y feminicidios) en las universidades y centros de investigación.

En resumen, señalaron que es responsabilidad del Estado no garantizar una vida libre de violencia de las ciudadanas y de las autoridades máximas de las instituciones de educación superior al seguir reproduciendo una cultura patriarcal, heterosexista y violenta que no se ataja con discursos y buenas intenciones.

El reto y labor de la sociedad y de las universidades es enorme, y es urgente atender el problema, quedó así constancia.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.