El miércoles 10 de enero, en una reunión a la que fuimos invitados los universitarios, nuestro rector, el maestro Adolfo Pontigo Loyola, hizo una convocatoria fundamental para la vida universitaria: “No bajar la guardia en la defensa de la autonomía”. De igual manera, el presidente del Patronato Universitario, el licenciado Gerardo Sosa Castelán, llamó a la comunidad universitaria a pensar y discutir tres temas centrales para el imaginario social: la autonomía universitaria, la migración y los derechos humanos. Este último tema ha ido alcanzando cada vez más relevancia en la agenda social y universitaria. Los derechos son una herramienta indispensable para la construcción de la individualidad, nuestra yoidad se diseña a partir de lo social (el ser social hace la conciencia), los derechos son entonces un binomio que nos permite pensar y pensarnos como una parte del todo y asumir la cosa pública como el hábitat social en donde se decanta la contribución individual.
En la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre se establece que: mientras los derechos resaltan la libertad, los deberes expresan la dignidad con que se ejerce la libertad. La libertad es el espacio fundamental del pensamiento, nuestra universidad, como resultado de su desarrollo académico, es hoy el piso social pensante de la sociedad, de los universitarios, nuestra casa de estudios ha abierto posibilidades liberadoras, de comunicación, los procesos democráticos se han incrementado y enriquecido, con y gracias a la universidad pública; se encarga de recordarlo Giovanni Sartori: “La opinión no es suficiente, hace falta conocimiento”. El salto académico de la Autónoma de Hidalgo ha sido verdaderamente de calidad, un salto grandísimo, transformando nuestra conciencia y convivencia.
Los derechos humanos y, junto a ellos, los derechos universitarios, son condición indispensable para la realización de la individualidad y la vida en comunidad, es el sentido de la responsabilidad colectiva lo que la universidad defiende como condición para el desarrollo humano. Es desde el espacio pensante de la universidad que con autoridad ética se garantiza la sostenibilidad de las instituciones democráticas y del Estado de Derecho. Nuestra universidad ha asumido la responsabilidad de proteger, promover y hacer efectivos todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de los universitarios, así por ejemplo, su esfuerzo por aceptar a todos los aspirantes que desean cursar la educación media superior, además de fortalecer la gobernabilidad del estado y ser ejemplo nacional, confirma en la práctica los derechos y libertades con los que se haya comprometida la universidad de Hidalgo.
La universidad parte de una premisa básica: ¿a qué estamos obligados para con nosotros mismos y con quienes sobrevendrán? El compromiso universitario marcha con la historia, defendiendo la necesidad de que cada cual se asuma como sujeto-universitario de plenos derechos y sea capaz de entenderlos y ejercerlos. El exrector de la UNAM Javier Barros Sierra aseguraba que “lo que más profundamente molesta a los enemigos de la universidad es el ejercicio de las libertades democráticas, de reunión, de pensamiento y de expresión dentro de nuestra comunidad”. Hoy este espacio de pensamiento nos impulsa a tomar conciencia de nuestra condición humana, esta que pasa por la plena titularidad de los derechos que son innatos a todos los seres humanos.
La reflexión y defensa de los derechos humanos a la que hemos sido convocados, queda resumida por José Saramago, durante la recepción del Premio Nobel de la Literatura en 1998: “Nos fue propuesta una Declaración Universal de los Derechos Humanos y con eso creíamos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. El primer deber sería exigir que esos derechos sean no solo reconocidos, sino también respetados y satisfechos. No es de esperar que los gobiernos realicen en los próximos 50 años lo que no han hecho… con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos el deber de nuestros deberes”.
Con esta tarea fundamental no solo para los universitarios sino también para la sociedad, está comprometida nuestra universidad de Hidalgo.

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