¿Derechos nulos de las audiencias en propaganda electoral?

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Josefina Hernández Tellez

En las semanas anteriores se realizaron campañas electorales para elegir gubernaturas, diputaciones, presidencias municipales, entre otros cargos. Hoy en día la discusión se centra en impugnaciones por diversos delitos federales. Algunos de ellos se centran en la propaganda (o manipulación) electoral. Aún las resoluciones se hallan en revisión. Sin embargo, poco o nada se ha discutido sobre el uso y abuso de la imagen de las mujeres para atraer e inducir el voto.
Los partidos, del Revolucionario Institucional (PRI) al de la Revolución Democrática (PRD), pasando por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en diferentes momentos utilizaron a edecanes femeninas como “atractivo visual”, las siglas de estos partidos podíamos apreciarlas en nalgas y senos de jóvenes atractivas y con poca ropa. Nadie reparó, mucho menos protestó, por tal situación. Parece que la cosificación y denigración de las mujeres no constituye motivo de alarma o de delito electoral. Antes bien, es parte del “show”.
Este hecho, como otros muchos, revela que la naturalización del uso y abuso de la imagen de las mujeres desde el cuerpo se evidencia en este y muchos otros temas, ámbitos y leyes. El Instituto Federal Electoral (IFE) ni siquiera pensar pudiera contemplar el tema en los artículos relativos a las elecciones. Por ejemplo, el artículo 258 del código federal de instituciones y procedimientos federales, precisa lo que se entiende como propaganda electoral pero en ningún punto señala siquiera ese aspecto.
A la letra dice en el punto tres. Se entiende por propaganda electoral el conjunto de escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que durante la campaña electoral producen y difunden los partidos políticos, los candidatos registrados y sus simpatizantes, con el propósito de presentar ante la ciudadanía las candidaturas registradas.”
En el siguiente, enfatiza los mecanismos: cuatro. “Tanto la propaganda electoral como las actividades de campaña a que se refiere el presente artículo, deberán propiciar la exposición, desarrollo y discusión ante el electorado de los programas y acciones fijados por los partidos políticos en sus documentos básicos y, particularmente, en la plataforma electoral que para la elección en cuestión hubieren registrado.”
El artículo 233, incluso apela a la libertad de expresión. “La propaganda y mensajes que en el curso de las precampañas y campañas electorales difundan los partidos políticos se ajustarán a lo dispuesto por el primer párrafo del artículo sexto de la Constitución.”
Pero en estas precisiones en ningún momento incorpora los planteamientos del capítulo J, de la plataforma de Acción de Beijing, que estableció hace 21 años en materia de tratamiento de la imagen de las mujeres en los medios de difusión masiva y que bien pueden incorporarse a momentos de la vida política-ciudadana de la sociedad. Para muestra y evidencia de la importancia de este aspecto y para la difusión reproducimos textualmente el punto J, pues son principios inalienables a los derechos de las mujeres y de las audiencias de este país.
J. La mujer y los medios de difusión
“234. En el último decenio, los avances en la tecnología de la información han facilitado el desarrollo de una red mundial de comunicaciones que trasciende las fronteras nacionales y que influye en las políticas estatales, las actitudes privadas y el comportamiento, en especial de los niños y adultos jóvenes. Existe en todas partes la posibilidad de que los medios de comunicación contribuyan en mucha mayor medida al adelanto de la mujer.
“235. Aunque ha aumentado el número de mujeres que hacen carrera en el sector de las comunicaciones, pocas son las que han llegado a ocupar puestos directivos o que forman parte de juntas directivas y órganos que influyen en la política de los medios de difusión. Se nota la desatención a la cuestión del género en los medios de información por la persistencia de los estereotipos basados en el género que divulgan las organizaciones de difusión, públicas y privadas, locales, nacionales e internacionales.
“236. Hay que suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes de la mujer en los medios de comunicación, sean electrónicos, impresos, visuales o sonoros. Los medios impresos y electrónicos de la mayoría de los países no ofrecen una imagen equilibrada de los diversos estilos de vida de las mujeres y de su aportación a la sociedad en un mundo en evolución. Además, los productos violentos y degradantes o pornográficos de los medios de difusión también perjudican a la mujer y su participación en la sociedad. Los programas que insisten en presentar a la mujer en sus papeles tradicionales pueden ser igualmente restrictivos. La tendencia mundial al consumismo ha creado un clima en el que los anuncios y mensajes comerciales a menudo presentan a la mujer como consumidora y se dirigen a las jóvenes y a las mujeres de todas las edades en forma inapropiada.
“237. Debería potenciarse el papel de la mujer mejorando sus conocimientos teóricos y prácticos y su acceso a la tecnología de la información, lo que aumentará su capacidad de luchar contra las imágenes negativas que de ella se ofrecen a escala internacional y de oponerse a los abusos de poder de una industria cada vez más importante. Hay que instaurar mecanismos de autorregulación en los medios de difusión y fortalecerlos, así como idear métodos para erradicar los programas en los que haya sesgo de género. La mayoría de las mujeres, sobre todo en los países en desarrollo, carecen de acceso efectivo a las infopistas electrónicas, que están en vías de expansión y, por lo tanto, no pueden crear redes que les ofrezcan nuevas fuentes de información. Así pues, es necesario que las mujeres intervengan en la adopción de las decisiones que afectan al desarrollo de las nuevas tecnologías, a fin de participar plenamente en su expansión y en el control de su influencia. 238. Al abordar el problema de la movilización de los medios de difusión, los gobiernos y otros sectores deberían fomentar una política activa y visible de incorporación de una perspectiva de género en sus políticas y programas.”

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.