Desabasto, espera y afectaciones

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Pachuca.-María Liliana Reyes Vega es, desde hace dos años y medio, despachadora en la gasolinera 684 en la avenida Juárez de Pachuca y desde el jueves espera que una pipa surta la estación para poder trabajar con normalidad, en medio de una crisis que le ha hecho perder cerca de 250 pesos por día.

En dicha gasolinera, la mayoría del personal son mujeres; María tiene tres hijos y recuerda que más que el sueldo, sus ingresos vienen de las propinas, mismas que se han visto paralizadas “desde que empezó el caos”.

Del jueves a la fecha porque no tienen clientes, y antes porque al ser una de las pocas estaciones con combustible estaba abarrotada de clientes, situación que les impedía dar el servicio o limpiar parabrisas, por lo que los automovilistas no dejaban propina.

Sin embargo, pese a la falta de vehículos y gasolina les piden que se presenten a la estación, donde por ahora dan mantenimiento a la zona de trabajo e informan a los clientes sobre lo poco que saben del tema.

Son entre 200 y 250 pesos los que despachadores dejan de percibir en un día con estaciones cerradas; además, María aún se enfrenta a la falta de transporte público y tarifas excesivas de algunos taxistas, quienes se escudan en el desabasto.

Al igual que sus compañeros, consumidores y la ciudadanía en general, espera que termine la crisis, que se regularice la distribución de combustible, pues afecta a los hogares, la vida cotidiana y los empleos.

La ciudadanía creó todo esto

Sobre la causa del desabasto a razón de una estrategia del gobierno federal contra el robo de combustible en el país, María Liliana dice que no podría calificar si está bien o mal, pero recuerda que la ciudadanía creó todo esto.

“La gente consumía la gasolina de mala procedencia y ahorita lo estamos padeciendo todos, no nada más ellos, y eso es para que aprendamos que las cosas se tienen que hacer bien, por la derecha. No hay porque comprar cosas robadas.”

Recuerda que el mexicano es injusto, ahora los clientes quieren pagar la gasolina hasta en 30 pesos y ofrecen propinas de 100, cuando en tiempos sin caos no dejaban propina, tratan mal a los despachadores e incluso los insultaban.

Las afectaciones a la vida de María Liliana Reyes Vega solo son algunas de tantas a despachadores durante el desabasto, a empresarios y consumidores que atraviesan en Hidalgo una crisis que comenzó a reportarse nueve días atrás.

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