Christian Israel Ponce Crespo
Área académica de ciencias de la educación

A partir de que empezaron a registrarse los primeros casos del coronavirus en el mundo, me surgió el interés de profundizar en un texto clásico del sociólogo inglés Immanuel, Wallerstein, (2007) Abrir las ciencias sociales. Este libro se compone de cuatro capitulos distribuidos de la siguiente manera: Uno: “La construcción histórica de las ciencias sociales desde el siglo XVIII hasta 1945”. Dos: “Debates en las ciencias sociales, de 1945 hasta el presente”. Tres: “¿Qué tipo de ciencia social debemos construir ahora?”. Cuatro: “Conclusión: la reestructuracion de las ciencias sociales”. A partir de la lectura de este texto observo con claridad que el autor plantea una inquietud permanente en las ciencias sociales y que se convierte en el contenido esencial del capítulo tres y que sigue siendo una premisa importante de responder en pleno siglo XXI, así también es necesario dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son los desafíos que se le plantean a las ciencias para hacer frente a la complejidad de los fenómenos sociales y naturales? y, ¿qué tipo de soluciones tienen las ciencias para lograr eso que Wallerstein llama “afirmaciones de universalidad”? Cuando reviso la página oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) me encuentro con un aviso importante: “La OMS está monitoreando y respondiendo continuamente a este brote. Estas preguntas y respuestas se actualizarán a medida que se conozcan más datos sobre el Covid-19, su modo de propagación y la forma en que está afectando a las personas en todo el mundo”. Al intentar recuperar las distintas preguntas como por ejemplo: ¿Qué es un coronavirus? ¿Qué es el Covid-19? ¿Cuáles son los síntomas del Covid-19? ¿Qué debo hacer si tengo síntomas de Covid-19 y cuándo he de buscar atención médica? ¿Es posible contagiarse de Covid-19 por contacto con una persona que no presente ningún síntoma? ¿Cómo podemos protegernos a nosotros mismos y a los demás si no sabemos quién está infectado? ¿Qué debo hacer si he estado en contacto estrecho con alguien que tiene Covid-19? ¿Qué significa aislarse? Entre otras preguntas, de inmediato me surgen una serie de inquietudes tales como: ¿Qué papel juegan las ciencias sociales y las ciencias naturales ante los problemas de salud pública, llámese en este caso la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2? ¿Cuáles son los desafios y soluciones que se le presentan a las ciencias (naturales y sociales) ante la llegada del SARS-CoV-2? Este artículo se divide en dos premisas, intentaré responder a la primera pregunta relacionándola con la siguiente: ¿Cuáles son las finalidades de las ciencias? Y la segunda desde los planteamientos de la multidisciplinariedad e interdisciplinariedad.

El papel de las ciencias sociales y ciencias naturales ante la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 Las ciencias no caminan solas, necesitan de los cientificos para que se pueda potenciar el binomio indisociable: ciencia y científicos. Por ejemplo, si tuvieramos a un cientifico de las ciencias naturales y otro de las ciencias sociales, y les hiciéramos el siguiente cuestionamiento: ¿Cuáles son sus expectativas hacia las ciencias? Probablemente habría un aspecto en común hacia la ciencia en ambos científicos: la construcción o generación de nuevo conocimiento. Cabe mencionar, que ambos forman parte de comunidades académicas, quienes a su vez, desarrollan un sentido de lealtad frente a las normas de la ciencia, y que siguiendo los planteamientos del sociólogo Merton (1977) significa extender o ampliar el conocimiento certificado. Asimismo, afirmarían que dicho conocimiento debe ser comunicado a través de la publicación de artículos en revistas científicas.

Por otro lado, el papel de las ciencias naturales ante la pandemia necesariamente pasa por la necesidad de generar una nueva vacuna que permita solucionar un problema social de escala mundial. En tanto, para las ciencias sociales significa proveer conocimientos que sirvan para los tomadores de decisiones para guiar, orientar y normar el comportamiento humano y las interacciones sociales en los espacios tanto públicos como privados.

Desafíos y soluciones que se le presentan a las ciencias ante el virus SARS-CoV-2 Al separar a las ciencias en cuatro dominios o áreas del conocimiento como los define Becher (2001) como “marco global que permite identificar y clasificar el tipo de conocimiento con base en las propiedades de cada ciencia y disciplinas”, tendríamos básicamente las siguientes ciencias: Uno: Ciencia dura-pura (biología, química, matemáticas). Dos: Ciencia blanda-pura (Humanidades y ciencias sociales). Tres: Ciencia dura-aplicada (ingenierías), y finalmente, cuatro: Ciencia blanda-aplicada (educación y trabajo social). Al llamar a las ciencias nos hemos estado refiriendo a las ciencias duras y a las ciencias blandas. Lo esencial del punto radica en conocer e identificar los desafíos que se les plantean a las múltiples disciplinas científicas ante un problema de salud pública mundial como el Covid-19, y cómo en términos de las mismas disciplinas logran solucionar dichas problemáticas. Un primer desafío que se le plantea a las ciencias blandas es cómo transitar de la pluri y multidisciplinariedad a la interdisciplinariedad para atender problemas sociales de gran magnitud, lo cual significa que a pesar de que al interior de las comunidades científicas donde se cultivan las ciencias blandas se busca dialogar entre las diferentes disciplinas científicas de forma pluri/multidisciplinaria para satisfacer las distintas formas de saber, de producir conocimiento o de resolver problemas sociales, contradictoriamente se suele identificar un conjunto de problemas estructurales, que bien, pueden estar asociados a lo que Wallerstein (2007) considera como una suerte de “inmadurez e incapacidad para presentar resultados prácticos”. Caso contrario, en las comunidades científicas donde se cultivan las ciencias duras, cobra mayor peso el desarrollo de la interdisciplinariedad. Por ejemplo, Follari (2007) afirma que la investigación interdisciplinaria es imprescindible para ciertos temas de punta, temas de frontera, de alta complejidad, o en ciertos temas que tienen que ver con resolución de problemas pragmáticos. Suele ser lenta y bastante cara, porque no se trata simplemente de conjuntar fragmentos disciplinares. De ahí que la interdisciplinariedad no se da naturalmente, sino que se construye a partir y con base en un trabajo específico de producción.

En este sentido, las posibles soluciones que ofrecen las ciencias ante el virus SARS-CoV-2 dependerán de la dirección que se le atribuya a la producción de conocimiento, sea este con un enfoque multidisciplinar, interdisciplinar o incluso, transdisciplinar. Asimismo, dependerá también del tipo de intereses que asuman los científicos por estudiar no solo sistemas sencillos sino también propiedades de sistemas complejos.

[email protected]

Comentarios