Pachuca.-

En los juzgados de juicios orales se llevó a cabo la audiencia para imputar o deslindar responsabilidad de la contadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Gabriela Mejía, acusada de delitos electorales y quien permanece en prisión preventiva desde el viernes 15.
La abogada Carla Pratt indicó que tras el último receso presentaría las pruebas para la defensa, entre las que se consideran 13 videos y dos imágenes, sin embargo, la tercera sala de oralidad no puede reproducir los archivos, por lo que están buscando solucionar el inconveniente para continuar con el proceso.

En entrevista, antes de reanudar el proceso, la abogada puntualizó que está convencida de la inocencia de Gabriela Mejía y, además, enfatizó que el proceso ha estado plagado de inconsistencias, que serán mostradas en la audiencia.
Mientras, confirmaron que la estabilidad de la contadora es mejor, únicamente está pendiente la entrega de medicamentos que mejorarán su salud.
Denunció que tanto ella como los abogados que le acompañan han percibido que son seguidos por tres hombres, no obstante, reiteró que confía en que el proceso se lleve a cabo sin inconvenientes.

Durante la audiencia presentaron videos y algunos elementos visuales que no pudieron ser mostrados ya que falló el aparato reproductor, por lo que la defensa solicitó un cambio de sala, sin embargo, las autoridades indicaron que en los tres espacios ocurría lo mismo, por lo que revisarían los sistemas para continuar con el proceso.
Hasta el cierre de esta edición, la audiencia continuaba con el desahogo de evidencias para continuar con la definición de la situación jurídica de Gabriela Mejía.
Previamente, la secretaria de finanzas de la universidad había señalado que le prohibían sentarse, consumir alimentos o dormir, además de que negaron el ingreso de las pertenencias u objetos que sus familiares intentaban proporcionarle para sus necesidades básicas.

Asimismo, puntualizó que en la celda donde permanece, misma que tiene las ventanas rotas, las custodias le negaban cobijas o cualquier prenda que le sirviera para cubrirse, además de que durante la noche ponían música fuerte para impedirle dormir.
Finalmente, denunció que ingresó a visitarla una mujer desconocida, quien le dijo: “Ya la universidad te dejó sola, yo te sugiero que cambies de defensores, te vamos a apoyar con la condición de que hables mal de la universidad”, a lo cual ella no habría contestado. Por esos hechos, iniciaron una carpeta de investigación por tortura más agresiones en las comisiones estatal y nacional de Derechos Humanos.

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