Aunque algunos especialistas en lenguas clásicas no reconocen la frase de Marco Tulio Cicerón, a quien se le atribuye: “El presupuesto debe equilibrarse, el tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser pagada y disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse, para que Roma no vaya a la bancarrota…”.
Pero, lo que quizá sí se le atribuye y aún es de fuerte actualidad es el caso del señalamiento antiguo y que persiste en este mundo moderno sobre la corrupción que inexorablemente destruye a una nación, y el papel del gobernante que debe poseer una integridad excepcional, y la no conveniencia de subir los impuestos, y que la negociación es siempre necesaria, además, de lo necesario de mantener el equilibrio entre poderes. En efecto, en cuanto a la deuda pública urge crear herramientas fiscales, porque no se trata de fiscalizar solo para perseguir, si no de disuadir para que no se sigan cometiendo más delitos, como es el financiamiento ilegal de la política, el que aumente la corrupción, el cohecho, los conflictos de interés, la evasión tributaria, entre otros. Así, no extraña el deterioro de la confianza ciudadana hacia la política. En parte, estos casos suceden porque la institucionalidad no entrega suficientes recursos y herramientas para la fiscalización del cumplimiento de normas. Sin supervisión ni seguimiento es difícil que haya disuasión y se apliquen sanciones efectivas. Por lo que es urgente disminuir la deuda pública. Por otro lado, a decir del economista Kyum Kim, no se puede entender el desarrollo de infraestructura como sería el desarrollo urbano aislado del desarrollo económico porque una sociedad que por políticas desalienta el crecimiento, y no dispone de los recursos necesarios o lo que es peor no quiere asignarlos en rubros importantes como lo es la educación superior será una en que nunca alcanzará el desarrollo y no será una sociedad medianamente competitiva, porque el freno a la educación superior detiene todo crecimiento.
Por otro lado, Gerardo Sosa, presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), acompañado del rector Adolfo Pontigo Loyola, rechazó que la institución mantenga adeudo con Caasim y contrario a ello, el gobierno estatal debe a nuestra máxima casa de estudios 142 millones 387 mil 99 pesos correspondientes a los últimos cuatro meses de este año por concepto de subsidio ordinario estatal.
Debido al retraso, se afecta a 55 mil universitarios con el riesgo de incrementar colegiaturas y retirar la gratuidad del Garzabús. Sosa Castelán mencionó que “la Autónoma de Hidalgo cuenta con finanzas sanas, y cumple cada año con la entrega de nuevas obras, en beneficio directo de académicos y estudiantes”.
Tiene el rumbo claro como el objetivo de ampliar las rutas con las que se cuentan desde hace años y aclaró que el Garzabús no es un negocio de la institución, menos un negocio particular: es gratuito, para su comunidad, y además, es parte de la sociedad civil que lo utiliza por el alto precio del transporte público.
Finalmente, el 23 de agosto la comunidad de la máxima casa de estudios de nuestro estado realizará una marcha, por lo que el rector Adolfo Pontigo Loyola subrayó que las fechas no se pactan, ni se negocian y esperan que el gobierno estatal liquide la totalidad del adeudo a la UAEH el próximo miércoles.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.