Pese a que la CNDH identificó en sus diagnósticos penitenciarios en Hidalgo la presencia de autogobierno, el titular de la SSPH Mauricio Delmar Saavedra descartó que en los Ceresos los internos tengan funciones de autoridad y mando.
El funcionario estatal señaló que no existe posibilidad de que los internos tengan el mismo grado de autoridad que ejercen mandos y operativos encargados de la vigilancia de alguno de los centros de reinserción social estatales.
En su argumento, Delmar Saavedra manifestó que si se presentara esa similitud de poderes, ellos como autoridad no podrían hacer sus tareas diarias como el control de los reclusos, el cierre de candados en la noche, entre otras.
“En cualquier momento se nos saldrían (del Cereso) si hubiera ese autogobierno, como se escucha muy grave (el autogobierno), se saldrían cuando quisieran, entonces no va por ahí, no existe esa posibilidad”, sentenció.
Referente a esas observaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos a través del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria, dijo que atienden esos puntos y lo que se considera como autogobierno podría referirse a la presencia de venta de alimentos u objetos que administran los internos al interior de los centros.
“A lo mejor es por ahí donde se percibe el autogobierno”, expuso el funcionario, al tiempo que resaltó que es ahí donde debe trabajarse para disminuir y erradicar ese tipo de prácticas que, consideró, pueden denominarse autogobierno.
“Sí hay ciertas prácticas que no son las correctas y las hemos detectado y vamos a empezar a trabajar en ese asunto muy de lleno, pero necesitamos implementar las medidas adecuadas”, abundó.
De acuerdo con el último reporte de la CNDH en la materia, Hidalgo es una de las entidades peores calificadas en las condiciones de sus centros de reinserción social, con una calificación de 5.01.
Los cuatro Ceresos calificados, que son el de Pachuca, Tulancingo, Tula y Actopan, se encontraron por debajo de los seis puntos.
En cuanto a las condiciones de gobernabilidad, la CNDH detectó en esos centros un factor en común, en todos existía el ejercicio de funciones de autoridad por parte de internos del centro, es decir, autogobierno o cogobierno.
A eso se suma la insuficiencia de personal, actividades ilícitas, así como cobros por extorsión y sobornos, a lo que se añaden varias deficiencias al interior de los Ceresos a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo.

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