Imágenes en negativo de la Luna sobre un edificio, detalles de cementerios y el close up de unos ojos amenazadores, frente al que se deslizaban las dos palabras que daban título a la serie. De forma dramática, entre “Hora” y “marcada”, una cuchilla invisible rebanaba la pantalla derramando sangre. Así era la entrada de esa “serie de culto”.

LOS CREADORES

La idea era hacer la versión nacional de la serie “The twilight zone” –“La dimensión desconocida”–, es decir, pequeñas historias de misterio y de terror en capítulos unitarios de media hora, con actores, directores y guionistas de prestigio o, por lo menos, prometedores.

Tal fue el caso de los entonces novatos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, a quienes Carmen Armendáriz dio total libertad de adaptar o escribir sus propias historias y dirigirlas. Pero también había directores ya reconocidos, como Luis Estrada, Juan Mora Catlett y Alfredo Gurrola, o directores de fotografía hoy consagrados, como Emmanuel el Chivo Lubezki y Carlos Marcovich.

Los títulos podían ser enigmáticos –“A veces regresan”–, inofensivos –“La visita”, “Las monjas”–, francamente cómicos –“Pin pon papas”– o involuntariamente divertidos –“La bruja tuvo la culpa”, “El Jorgito azucarado”–.

LOS ACTORES

El personaje principal era la mujer de negro, que representaba a la Muerte y fue encarnada por varias actrices –Frances Ondiviela, con mayor frecuencia–. Asimismo, es impresionante la cantidad y calidad de los actores que pasaron por la serie: el galán de la época Eduardo Palomo; primeras actrices como Magda Guzmán, Marga López y Ofelia Guilmáin; actores de carácter como Pedro Armendáriz junior y Gonzalo Vega, entre muchos otros.

LA RECEPCIÓN

En Youtube se pueden ver algunos episodios, grabados de la tele con la peor recepción del mundo, así que quien los quiera puede obtener una colección de DVD que editó Televisa… si es que la encuentra.

Pese a que en foros y comentarios muchos recuerdan que la serie era buenísima y daba mucho miedo, la verdad es que se nota tanto la buena intención como el poquísimo presupuesto con el que contaban sus creadores. Si bien, algunas tomas anunciaban el futuro éxito del Chivo Lubezki, la dirección de Cuarón aún era malísima, el mismo Del Toro se lo decía francamente, aunque este tampoco se quedaba atrás, con sus capítulos de zombies o sobre máquinas del tiempo.

La “Hora marcada”, con sus fantasmas traviesos, sus monjitas malévolas, sus sombras autosuficientes, las venganzas de ultratumba y los cameos de la dama de negro, fue un fenómeno inexplicable de la televisión mexicana, porque a pesar del talento y el esfuerzo invertidos, no hubo episodio que nos quitara el sueño o nos dejara aterrorizados. Aún así, quedó para la posteridad ese intento de serie de miedo, género escasamente experimentado en las producciones nacionales.

Picardía en lenguas mexicanas

El ser humano tiene muchas necesidades, entre ellas están el expresar cariño y ternura, pero también lo es aquella manifestación de insultar al otro, pues el insulto es parte de la función psicológica del hombre.

Los pueblos originarios tienen una forma específica para manifestar su cólera, pues sus improperios están compuestos por una red conceptual en la que no bastan las palabras groseras, también hace falta la intención y los contextos de enunciación.

Picardía en lenguas mexicanas reúne algunas expresiones en lenguas originarias como palabras peyorativas, piropos o poemas, frases y canciones con doble sentido que nos muestran un mundo poco explorado de nuestras culturas que coexisten en México.

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