Desfile de Reyes Magos, ilusiones bajo resguardo

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Tulancingo

Todos lo notaron. Era tan grande la fuerza policiaca desplegada en la tradicional Cabalgata de Reyes en la ciudad, que no había manera de disimular la presencia de los uniformados, muchos de ellos provenientes de puntos lejanos al Valle de Tulancingo.
Previo al arribo del gobernador Omar Fayad Meneses para presenciar el evento final de los festejos navideños que organizó el gobierno del estado, en coordinación con el DIF Hidalgo, era constante la pregunta, por parte de los responsables de seguridad, así como de política interna: “¿Cómo vamos?, ¿algún incidente por reportar?”
La respuesta, cargada de temores, pero que se daba con aplomo: “Todo tranquilo, no hay nada relevante en este momento”.
Una mujer logró colocarse frente a las gradas para uso de funcionarios estatales y municipales, instaladas en el centro cultural Ricardo Garibay, lanzando consignas respecto al gasolinazo aplicado desde el primero de enero, así como de las políticas sociales de los tres órdenes de gobierno: “Ahorita están disfrutando un evento que no nos va a dejar gran cosa, ¿apoco creen que con unos aguinaldos, unos carros alegóricos y unos cohetes van a poder sacar su día?, ¿apoco creen que este show compensa el desastre económico, las familias con hambre que hay en nuestro país?”
Nadie intentó callarla o sacarla del lugar, donde estuvo por espacio de unos 10 minutos, pero era notable la incomodidad de los funcionarios públicos por la presencia y consignas de la mujer, prácticamente opacadas por la música proveniente de bocinas colocadas en el sitio.
El Valle de Tulancingo registró días complicados desde inicios de la semana, con cierres de carreteras, protestas en gasolineras, negocios que decidieron cerrar sus puertas, incluso la noche de Reyes Magos, debido al temor por saqueos que ocurrieron en otros puntos del país y del estado.
Fue notable la baja en asistencia de personas a la Cabalgata de Reyes, que se realiza desde 2007, con una afluencia de unas 30 mil personas, de las 60 mil que se tenían consideradas.

Con todo, la marcha comenzó

A las 19:30 horas inició el recorrido de los carros alegóricos y personajes infantiles por el primer cuadro de la ciudad.
Detrás y a los lados del contingente había policías estatales, así como de varios puntos de Hidalgo, como Eloxochitlán o Jacala, quienes cuidaban que nada se saliera de control.
A las 19:50 horas arribó Fayad Meneses a Tulancingo, ocupando de inmediato su lugar en la grada para presenciar el paso de los carros alegóricos y el espectáculo de fuegos artificiales.
Poco antes de las 21 horas, la ilusión acabó. El desfile, los fuegos artificiales, el reparto de aguinaldos y la fiesta culminaron.
Mientras los responsables de la seguridad realizaban el chequeo final, funcionarios estatales y municipales verificaban que todo estuviera en orden o abandonaban el sitio; Fayad Meneses caminó tranquilamente a la camioneta en la que llegó, al tiempo que preguntaba a algunos de los asistentes: “¿Les gustó? ¿Verdad que estuvo bonito?”
Los asistentes al evento, luego de saludar al gobernador, respondían que sí o asentían con la cabeza.
Una hora después del evento, no había rastro del desfile y la presencia policiaca se había desvanecido. Nada había ocurrido. La ciudad, bajo la oscuridad, en aparente calma.

Fue notable la
baja en asistencia de personas a la Cabalgata de Reyes, que se realiza desde 2007, con una afluencia de unas 30 mil personas, de las 60 mil que se tenían consideradas

 

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