El Internet, como la red de redes, ha sido un espacio en el que podemos encontrar información sobre cualquier tema que nos cuestionemos, a través de distintas herramientas como son los navegadores, los buscadores, las páginas web, los foros virtuales, los podcasts, y claro, las redes sociales, entre muchos otros espacios virtuales a los que podemos acceder con la facilidad de un clic.

Ese espacio virtual está caracterizado por su hipertextualidad, lo que nos permite acceder a diferentes ventanas, y explorar las páginas con una lectura no lineal a la que podemos ir y regresar en cualquier momento, lo que lo hace de igual forma asincrónico. Por otro lado, la web hace uso de la multimedialidad, sobretodo con el surgimiento de la web 2.0, es decir, hace uso de diferentes medios para comunicar el mensaje, desde lo textual hasta lo más visual como es un video o una fotografía, incluso una animación, incluyendo claro lo auditivo. Estas características refuerzan su interactividad, pues en estos espacios no se está solo, se sigue compartiendo con otras personas y se retroalimenta constantemente cada espacio. Por último, queda decir que es un medio donde la simultaneidad está presente, al mismo tiempo podemos estar publicando en diferentes espacios virtuales, o podemos conectarnos para ver y platicar en tiempo real con alguien a cientos de kilómetros, y estar en dos o tres espacios virtuales sin necesidad de permanecer frente al monitor de la computadora en ese momento.

Todas esas características han hecho de la web un recurso de mucha importancia para las personas, las empresas, la publicidad y claro la comunicación. En estas fechas en que vivimos una crisis epidemiológica a nivel mundial, las redes son un espacio en el que podemos apoyarnos, ya sea para informarnos, mantener comunicación y contacto en ese tiempo de distanciamiento físico por cuarentena y continuar nuestras actividades laborales desde casa.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Esta posibilidad de acceso a la información con tal facilidad tiene dos principales desventajas. Por un lado, está la infoxicación, es decir, hay una sobrecarga de información que no somos capaces de digerir todo a lo que tenemos acceso. Ese exceso de datos, gráficos, audiovisuales, expresados dentro de los diversos sitios de la red, puede ser abrumador y causarnos, eso, una intoxicación de la información.

Por otro lado, está la veracidad de la información. Una de las características principales de este medio virtual ha sido la creación de un espacio en el que todos podamos ser creadores, así pasamos de ser la audiencia de un medio a ser un usuario capaz de recibir contenido pero sobre todo de crearlo. Así, constantemente, nos encontramos ante la disyuntiva de si la información que estamos recibiendo es veraz o no. Hoy en día hay toda una discusión, por ejemplo, respecto a lo que es llamado clickbait, es decir, un ciberanzuelo que usan muchas páginas para atrapar a los usuarios y, justamente, hacer que hacen clic a su publicación. Lamentablemente, esa herramienta llega a ser mal utilizada, generando titulares falsos o sensacionalistas y por lo tanto mal informando a la sociedad.

He titulado esta columna desinformémonos porque más allá de querer que no estemos informados, es una invitación a cuidar cómo nos informamos. En esta era, así llamada, de la información, hay que recordar que también es del conocimiento y, como tal, hay que cuidar la información que leemos, las fuentes a las que nos acercamos, con qué memes estamos creando nuestro imaginario propio, pero sobretodo colectivo.

Seamos, también responsables sobre qué información compartimos, qué le hacemos llegar a nuestros contactos a través de nuestras redes de comunicación. Constantemente veo publicaciones solo compartidas que no tienen ningún sustento, que no están bien fundamentadas y que no cuentan con un mínimo de datos que nos permitan detectar su veracidad. Un meme, vale, está haciendo la función de entretener, no de informar, pero hasta a esas gráficas hay que prestarles atención, pues muchas personas las tomarán como realidad; al final, son un sucesor de la caricatura política, de donde han salido importantes críticos que nos sintetizan una situación social en una viñeta.

Espero que seas consiente sobre la información que compartes, los medios en los que te informas y que tomemos responsabilidad en esta infoxicación y cuidemos mucho desde dónde nos estamos informando y conociendo sobre los temas del momento y de interés social. Así que accedamos a fuentes veraces y con claros sustentos para mantenernos bien informados en este momento de contingencia. Cuídate y cuida a los tuyos manteniendo la sana distancia.

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