Víspera de las cero horas del ya 12 de diciembre en la capital de Hidalgo, fieles a la Virgen llegaron a la basílica menor de Santa María de Guadalupe para saludarla en su día con imágenes, flores y un amor representativo del mexicano a la propia madre.
En las inmediaciones del centro mariano, que yace a manera de paradoja en la avenida de uno de los precursores de las Leyes de Reforma, hay puestos instalados desde el entronque con la calle 12 de Octubre hasta Ignacio Mejía, a la altura del parque de la Familia.
Elotes y esquites recibieron el paladar en la improvisada feria que duró desde el lunes hasta la noche de ayer, gorditas, alitas, tacos, pan de feria y hasta concursos de puntería con pistolas de Gotcha; a cada paso sobre los pasillos que dejaron libres los puestos se escuchan constantes fuegos artificiales, cohetones que anuncian una nueva peregrinación arribando.
Los fieles, asisten no solo de Pachuca, también de distintos municipios de la entidad, quienes agradecen o visitan a la madre de México.
Las autoridades eclesiásticas previeron una afluencia de cerca de 50 mil personas, sin embargo, la noche del 11, ya casi madrugada, permaneció tranquila; adentro de la Villita, como nombraron los pachuqueños a la basílica menor, las bancas fueron retiradas como cada año para que los fieles quepan a la hora de ver a la Virgencita.
Llegan constantes, aunque sin tanto flujo, peregrinaciones que transitaron por las colonias Morelos, Cuauhtémoc, Centro, Periodistas y del sur de la ciudad por el bulevar Felipe Ángeles y la carretera México-Pachuca.
Son familias promedio con sus imágenes de la Virgen que llevan a la iglesia, también de empresas quienes adornan y ponen su sello distintivo en su imagen de Santa María de Guadalupe.
Ya a las cero horas de ayer, con un recinto a 70 por ciento de capacidad, sacristanes y acólitos repartieron la liturgia cantada a presentar a la madre de Dios, de acuerdo con la fe católica, que llenaría su corazón y la de los fieles mexicanos.
“Las mañanitas”, “Buenos días paloma blanca” y “La Guadalupana” recordaron la fe de los hidalguenses, niños adultos y jóvenes que leían las hojas para felicitar a la madre.
Afuera, en el atrio, llegaban aún pasadas las 12 las últimas peregrinaciones, una de ellas con banda de viento entonaba las mañanitas y algunas más representativas de la Morenita del cerro del Tepeyac.
Por la madrugada el flujo disminuyó, los puestos cerraron y guardaron sus productos, ya pasadas las 6 horas y durante ayer los creyentes hidalguenses visitaron con imágenes, flores y el corazón para entregar a quien apareciera por primera vez en un manto portado por Juan Diego, de acuerdo con la iglesia, un 12 de diciembre de 1531.

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