Estado y sociedad civil mantienen una deuda impagable con empleados del sector salud. Las encomiables acciones de estos héroes anónimos revelan el amor, más que por una profesión, por una nación entera. Hoy, 105 empleados de áreas clínicas en Hidalgo permanecen infectados por coronavirus y una decena de defunciones. La mayoría de los casos pertenecen al gremio de enfermería. La mayor letalidad está presente en hombres, aunque son las mujeres las que se contagian más. Aún y con el reconocimiento oficial, las condiciones de estos siguen siendo precarias. La sobrecarga de trabajo a la que se enfrentan es factor determinante que aumenta su vulnerabilidad. Del equipamiento ni hablar. En ciertos casos deben costear con recursos propios la adquisición de instrumentos preventivos adicionales. No es para nada placentero atestiguar el trato que reciben tanto de la autoridad como de un amplio sector social que exhiben falta de empatía. La política de salud emprendida por el gobierno federal trae a la memoria la falta de avances para la consolidación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), por ejemplo, y los brutales recortes financieros ordenados en contra del rubro. Esto, sin duda, se ha reflejado en un mayor número de pérdida de vidas de ciudadanos y en el trato inhumano hacia el equipo médico, que por si no fuera poco, padecen más allá de las paredes de un hospital la discriminación social. En la edición del 11 de mayo, Libre por convicción Independiente de Hidalgo publicó una serie de entrevistas a enfermeras que han cambiado por completo sus rutinas cotidianas, en el campo laboral y hasta en su salud mental. Personal clínico agremiado a la sección 20 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Secretaría de Salud cuenta actualmente con el llamado bono de alto riesgo, 500 pesos por enfrentarse a situaciones de alta vulnerabilidad como el coronavirus. Sí, 500 pesos. Sería loable una posición más empática del gobierno del estado y la federación hacia los que están en la primera línea de acción contra el patógeno y también con un boleto en mano hacia muerte. De filón. Hablando de deudas, otro de los sectores históricamente despreciados por el Estado es el de la minería. Sin duda, en México las conquistas laborales penden de alfileres.

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