Tal como lo dije en este espacio, el PRI iba a ganar las elecciones del Estado de México y así sucedió, y tal como lo mencioné, el proceso electoral estuvo plagado de inconsistencias legales, pero “haiga sido como haiga sido” ganó el PRI y conservó el Estado de México; aunque debo reconocer que no esperaba el porcentaje tan alto por la candidata de Morena, fue una sorpresa el éxito y la campaña de Delfina Gómez.
Ahora, hay diversas preguntas después de estas elecciones tan fraudulentas: ¿Estamos ante un gran revés o simplemente no queríamos ver la realidad?, ¿los institutos electores son autónomos o están “comprados” por el poder?, ¿la Fepade tendrá un papel estratégico en estas elecciones o simplemente dirá que ninguna denuncia procede?, ¿los tribunales electorales trabajarán de manera imparcial o en favor de un partido? Hay respuestas que ya son claras, fue una elección de Estado, donde se observó que cuando el PRI quiere ganar un estado hace lo necesario, lo cual contempla temas legales e ilegales para lograr su cometido.
Ahora hay otro tema, se dijo que estas elecciones serían como la prueba de si en México aún siguen presentes elecciones con fraude electoral, Coahuila y el Estado de México, principalmente, dejaron ver que sí. ¿Entonces nos debemos resignar a que así serán las elecciones en 2018? Esta situación me preocupa, pues los mexicanos hemos estado naturalizando estas prácticas autoritarias, por lo mismo ya es normal que los partidos hagan fraude electoral, pues el PAN lo ha hecho también, no podemos olvidar en 2006 el “haiga sido como haiga sido” de Felipe Calderón, quien pasó a la historia por el fraude electoral de esas elecciones federales.
Por tanto, si ya vimos que seguimos con prácticas autoritarias de fraude electoral como en el pasado, pero mejoradas, ¿qué va a pasar en 2018?, ¿qué va hacer la ciudadanía y los partidos políticos? Esta es la discusión que ya tenemos que tener como sociedad, pues pienso que estas elecciones, fueron, como otras, de Estado, donde diversas instituciones están involucradas, por ende el resultado no cambiará, por mucho que toda la oposición pida voto por voto (que además cabe decir que no pasará esto).
Sin embargo, a diferencia de otros fraudes electorales, hoy se observa algo que anteriormente no: tanto el PAN, como el PRD y ahora Morena se están manifestando en contra de los resultados electorales, toda la oposición manifestando su descuerdo con los resultados; lo malo: que lo hacen por separado; en 1988 fue el PRD el único que insistió en el fraude electoral, en 2006 solo fue el PRD, en 2012 solo fue el PRD. Es claro que si no hay acuerdos de quien gana, el PRI va a lograr las victorias que se proponga y las arrebatará como es el caso del Estado de México y Coahuila. En este contexto, es claro que el PAN está entendiendo esta situación, en donde también puede ser afectado.
Lo ideal, para pasar esta situación que afecta a todos los mexicanos(as) es que se hiciera un pacto de no corrupción, pues creo que no es válido decirle al PRI que no respeta elecciones, cuando el PAN o el PRD hacen dichas prácticas en los estados que gobiernan. Creo que la oposición tendría que ver que si no actúa con congruencia, el PRI siempre podrá decirle: cuando Felipe Calderón ganó con .6 por ciento, ¿las instituciones sí funcionaron?, pero cuando el PRI gana con .4 por ciento, ¿hubo fraude?
Creo que es el momento, por un principio de reglas y sobrevivencia, que los partidos políticos ya cambien.
¿Qué le toca a la ciudadanía? Es claro que son retos muy fuertes, me acuerdo que cuando era joven participé como observadora electoral para que no se hiciera fraude electoral en las elecciones de 1994, un gran sector de la sociedad se organizó y vigilaron muchas casillas, no importaba el partido sino vigilar el respeto al voto, como un principio democrático. Me pregunto porqué no llamar nuevamente a estos observadores electorales, y claro, pensar otras prácticas para frenar el fraude federal, de Estado, que es claro en 2018.
En este sentido, las elecciones en 2017 mostraron que el Estado gasta el dinero que quiere en el periodo electoral, además usa los programas sociales a su conveniencia, hace compra y acarreo del voto, y por si fuera poco, compra a los funcionarios de casillas, además de que tiene a las instituciones electorales y tribunales su favor. Por tanto, lo que resta es cuestionarnos, ¿qué vamos hacer en 2018?, nuevamente nos quejaremos de otro fraude de Estado, ¿usted qué opina?

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