Toda una miríada de interrogantes flotan en la atmósfera del estado y país, después que Andrés Manuel López Obrador y su movimiento arrasó con todo lo estilizado en el campo de la política. Y me quedo con las siguientes…
1. ¿Es posible moralizar a una sociedad cuyo motor es la corrupción?
2. ¿Qué tan profunda es la infiltración del narco en las estructuras de los tres niveles de gobierno? ¿Se podrá meterle reversa?
3. ¿Qué tan dañada o ficticia es nuestra economía?
4. ¿Qué tan apolillado está el sistema monetario nacional? ¿Es real el valor del peso? ¿O estamos a horas de un colapso económico?
5. ¿Será posible alterar todos esos negocios petroleros, mineros o financieros impúdicos armados al amparo del poder?
6. ¿Caerán a la cárcel algunos corruptos? ¿De qué talla? ¿De qué color?
7. Los bienes nacionales dados en concesión, ¿los recuperaremos?
8. ¿La “Estafa maestra” será aclarada y castigados los culpables?
9. Los sobornos de la petrolera brasileña Oldebrech ¿serán castigados? ¿Llegarán hasta Nuvia Mayorga?
10. Los “pellizcos” que Olvera dio a los sagrados dineros para la educación de los niños hidalguenses, ¿serán castigados?
11. Los dineros llevados a los bancos fuereños por vía del Lanal de Panamá por Osorio y sus allegados, ¿sabremos algo más?
12. Los muchos contratos de obra pública dados fuera de la ley a privilegiados como Alex Murillo y muchos otros, ¿tendrán seguimiento y castigo?
13. Los más de 5 mil millones de pesos tirados en territorio hidalguense por obras mal hechas, inconclusas o terminadas y sin operar, ¿tendrá alguna consecuencia?, ¿qué pasará con esos delitos?
14. Los precios unitarios alterados, los volúmenes irreales y las estimaciones a modo ¿seguirán en los presupuestos de obra para seguir con los robos legales en toda la obra pública?
15. La discrecionalidad en el manejo del dinero público por parte del gobernador, ¿será acotada?

Esas y mil preguntas más rondan en nuestra mente… Y todas coinciden con lo que planteó el presidente electo López Obrador… El principal problema de México es la corrupción… Y de nuestro estado, ¡también!

 

Comentarios