Uno de los indicadores que más presumen las autoridades en Hidalgo es el hecho de que la entidad es considerada como la más pacífica del país, según el Índice de Paz México (IMP), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), y cuyo objetivo es medir el nivel de paz en los 32 estados de la República mexicana, de acuerdo con siete indicadores principales. Según la asociación civil, el IPM se basa en la metodología del Índice de Paz Global (IPG), la medición más destacada de paz en el mundo que el IEP publica cada año desde el 2007. Es decir, se trata de un indicador sólido cuya metodología se aplica en otros países. No obstante, es necesario tener en cuenta que si bien Hidalgo es una entidad destacada por su aparente tranquilidad, no hay que echar las campanas al vuelo, puesto que todo el país se encuentra en una situación alarmante. En esta edición publicamos un trabajo de Alan Jiménez que muestra por qué hay muy poco que presumir en materia de seguridad pública. Por ejemplo, la entidad ofrece salarios bajos a los policías, lo cual es un anzuelo para que grupos de la delincuencia organizada puedan corromperlos. También, Hidalgo no ha depurado a sus policías y mandos, mientras que actualmente 15 por ciento del personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) reprobó su evaluación de control y confianza, pese a lo cual dichos elementos se mantienen activos. Son factores que deben mantener en alerta a los funcionarios que recientemente tomaron protesta en los diferentes cargos de la administración pública estatal. Deben tomar medidas inmediatas, antes de que Hidalgo pierda esa ya de por sí cuestionable seguridad y paz. De filón. El gobernador Omar Fayad hizo un anuncio afortunado durante la ceremonia en que tomó protesta como mandatario: desaparecer la oficina de representación del gobierno de Hidalgo en la Ciudad de México. Esto, bajo un argumento contundente: no se justifica tener esa especie de embajada cuando la metrópoli está a una hora de distancia en automóvil. Esa decisión le ahorrará al erario más de 7 millones de pesos al año. Hay cosas que pueden cambiarse con solo un poco de sentido común.

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