Las protestas por el alza al precio de la gasolina continuaron ayer, solo que subieron de tono e intensidad. En nuestro estado las principales carreteras estuvieron bloqueadas, lo que trastocó la vida de miles de personas. Muchos no pudieron llegar a sus trabajos, salir de la ciudad o simplemente decidieron quedarse en casa ante la falta de certidumbre respecto a si llegarían o no a sus destinos. Varias tiendas fueron saqueadas y el pánico prevaleció en la capital y otras regiones de Hidalgo, donde cientos de comerciantes y tiendas departamentales decidieron bajar su cortina ante la psicosis colectiva. Y mientras todo eso sucedía, desde hace ya cuatro días, había algo que brillaba por su ausencia: el gobierno. Estábamos en la anarquía. No había una voz desde el Poder Ejecutivo, tanto a nivel estatal como federal, que dijera algo sobre el caos que había provocado el alza a los precios de la gasolina. Ya después del mediodía salió finalmente el presidente Enrique Peña a dar un mensaje a la nación. Básicamente dijo que las manifestaciones podrían seguir, pero que el gasolinazo se mantendría sin menoscabo. En Hidalgo también salió el secretario de Gobierno Simón Vargas a ofrecer una conferencia de prensa para hablar sobre la situación local. Aunque tres días después de que comenzaron las movilizaciones. Ya cuando comenzaron los saqueos, los bloqueos en las principales arterias del estado, fue que el gobierno estatal salió a decir que estaba haciendo su trabajo. ¿Por qué esperar tanto para salir a decir que hay un gobierno en funciones? Eso por un lado. ¿Y los abusos que ya hay, por ejemplo, en el transporte público? Los transportistas cobran lo que quieren y básicamente no hay autoridad que frene los abusos por tarifas que no han sido autorizadas y que sin embargo están ya en vigor. ¿Entonces, para qué el gobierno? De filón. Y por si fuera poco, la otra crisis, la que vendrá con la llegada de Donald Trump ya comenzó a pegarnos. El tipo de cambio que no deja de flotar y la incertidumbre económica son apenas los síntomas de lo que viene.

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