Día de Muertos desde casa con altares

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Ante la imposibilidad de acudir al camposanto a llevar mariachis, comida y convivir con los difuntos como era habitual en años anteriores

Pachuca.- La tradicional celebración de Día de Muertos llega este año en medio de una pandemia que imposibilitó el ingreso habitual a los cementerios; sin embargo, ante la medida, decenas de personas optan por la conmemoración desde sus hogares con altares de todos tamaños.

A diferencia de otros años, las calles aledañas al panteón municipal de Pachuca no lucen estos días con el colorido habitual que los vendedores de flores les brindan; tampoco hay puestos de comida, ni centenares de vehículos estacionados.

Únicamente, al ingreso del camposanto, los locales establecidos ofrecen la tradicional flor de cempasúchil a los visitantes que, de a poco, llevan la flor para sus difuntos; aunque el acceso es restringido solo para sepelios.

No obstante, en las calles del centro de la ciudad el panorama es otro; los mercados más populares están abarrotados de vendedores y compradores de todo tipo de artículos para decorar los también tradicionales altares.

Olor a copal y flores inundan los pasillos del Primero de Mayo, mientras decenas de pachuqueños preguntan por los precios, la mayoría de ramos de flores rondan entre los 15 y 30 pesos, en cempasúchil hay amarillas y moradas, en copal hay por bolsitas o de a kilo.

Calabazas, grandes y pequeñas, calaveritas de chocolate y otros dulces típicos, pulque, mole y frutas de todos colores, son otros de los productos más solicitados, todo para decorar la mesa de quienes una vez al año, según la tradición, regresan del más allá para visitar a aquellos que aún no les alcanzan.

Y es que, ante la imposibilidad de acudir al camposanto a llevar mariachis, comida y convivir con los difuntos, este año la opción es retomar los altares que en algunos hogares dejaron de hacerse presentes, como lo cuenta Maribel.

“Tiene como 15 años que no poníamos altar en la casa, porque luego por andar trabajando y todo eso ya no da tiempo, y quien lo ponía antes era mi abuelita pero ya no está; pero este año, como no se puede ir al panteón, pensamos que sería bueno volver a ponerlo y al menos celebrarles de esa manera”, comentó la mujer mientras realizaba sus compras, al igual que otras familias, quienes a pesar de las restricciones sanitarias, buscan la manera de que la tradición no pase desapercibida.

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