Día de Muertos en Mixquiahuala

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La limpieza y remodelación del panteón comenzaron desde hace varias semanas

Mixquiahuala

Al igual que en todos los panteones de México, en los de Mixquiahuala ayer desde muy temprana hora comenzaron las actividades del Día de Muertos. El color y olor del cempasúchil predominaron en cada una de las tumbas que fueron visitadas.
Los preparativos de limpieza y remodelación del panteón municipal comenzaron desde hace varias semanas, con el fin de que para el Día de Muertos las y los visitantes encontraran espacios limpios y dignos.
En la cabecera municipal se encuentran dos camposantos, el municipal y el de Taxhuada. Este último tiene una característica única y diferente a los del resto del país: en su interior se encuentra la pirámide de Donijá, o del Fuego Nuevo, que desde la década de 1940, cuando fue descubierta, sigilosamente vigila cada una de las tumbas que la rodean.
Desde el fin de semana, familiares de los difuntos arribaron para realizar limpieza en las tumbas y llevar flores. Algunos colocaron veladoras, arreglos frutales e incluso llevaron bandas o mariachis para congratular a sus difuntos.
Al exterior de los mismos, la actividad comercial comenzó desde temprana hora con la venta de flores, veladoras, floreros, globos y alimentos. Personal de Obras Públicas, Seguridad Pública y Protección Civil permanecía atento en el interior y exterior de los panteones con el fin de atender cualquier emergencia.

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Aunque la mayoría de las dependencias de la presidencia municipal suspendieron labores desde el lunes, otras áreas, como las antes citadas, redoblaron esfuerzos para poder a tender a miles de visitantes.
Pese a la afluencia, vendedores se quejaron de las bajas ventas en la flor, mientras que los consumidores lamentaron el incremento de éstas en pocos días; “un ramo que en la plaza se consigue a 10 pesos, hoy lo están dando a 30”, explicaba una compradora.
Sin embargo eso no fue motivo para que familiares de los difuntos colocaran sobre las tumbas ramos, arreglos o pétalos de flores, adornos que ponían de manifiesto la creatividad mexicana y el fervor con el que en estas fechas se recuerda a los muertos en nuestro país.

La pirámide de Donijá

En el interior del panteón de Taxhuada se encuentra la pirámide de Donijá; según estudios hay indicios de que en ésta se realizó la última Ceremonia del Fuego Nuevo.
A pesar de la importancia del monumento, poco ha sido el interés de las autoridades para restaurarlo, ya que el deterioro de la pirámide, conformada por 11 escalones o niveles, es evidente.
Durante la administración anterior que encabezó Isidoro Monroy, un grupo de ciudadanos se organizó para rescatar la pirámide y elaboraron un proyecto de restauración, al tiempo que tocaron puertas y gestionaron ante autoridades e iniciativa privada para obtener recursos y restaurar el monumento. Incluso el proyecto fue aprobado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), pero en ese momento el alcalde Isidoro Monroy Reyes se negó a firmar la autorización para iniciar la restauración, en un grave error antepuso cuestiones políticas y echó a la borda el trabajo que mucha gente realizó durante meses.
Por lo que hoy la pirámide azteca-otomí se encuentra abandonada, ya que desde hace años no se le ha proporcionado ningún tipo de restauración, está expuesta al aire libre y los que visitan el panteón lo hacen sin ningún tipo de cuidado.
En 1946 autoridades municipales informaron del hallazgo de la pirámide al arqueólogo Jorge Acosta del INAH; vecinos de Taxhuada realizaban trabajos de construcción de la barda perimetral cuando la encontraron.

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