EDDY ARMENTA
Imss Hidalgo

El sobrepeso y la obesidad se han convertido en los padecimientos más recurrentes dentro de la sociedad mexicana, ya sea por la mala alimentación o la falta de hábitos saludables, representa una enfermedad recurrente en casi la mitad de la población adolescente y en los menores de 11 años.
El factor de mayor riesgo que pueden llegar a desencadenar el sobrepeso y la obesidad, debido a la inactividad física y a una alimentación inadecuada, es la diabetes mellitus, la cual se caracteriza por concentraciones elevadas de glucosa en sangre, explicó Adriana Bustamante Cruz, coordinadora auxiliar de gestión médica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Hidalgo.
Hasta hace unos años, la mayoría de los niños se diagnosticaba con diabetes tipo uno, mientras que el tipo dos prevalecía únicamente en adultos y ancianos, sin embargo, en la última década se registró un alarmante incremento en la prevalencia de diabetes mellitus tipo dos en menores y adolescentes, por ende, un aumento en el número de decesos a quienes padecen esa enfermedad.
Desafortunadamente, la evolución es silenciosa, progresiva e irreversible, por lo que se requiere de un equipo multidisciplinario de salud para la prevención, control, limitación del daño y rehabilitación.
La enfermedad está considerada como un problema de salud pública a nivel mundial, se estima que existen alrededor de 170 millones de personas afectadas por diabetes mellitus en todo el mundo; según estimaciones la cifra puede multiplicarse para 2030.
En el caso de México, se estima que de 6.8 millones de pacientes diagnosticados, aumentará a 11.9 millones, representando un incremento de 175 por ciento.
La prevalencia de sobrepeso y obesidad en adolescentes en México es de 31.9 por ciento; respecto a la entidad existe un alarmante incremento en los dos últimos años en niños de cinco a nueve años diagnosticados, es decir, de 991 pacientes aumentó a mil 34 y en adolescentes de 10 a 19 años de 2 mil 899 a 3 mil 731 en 2017.
Aunque es difícil de percibir en etapas tempranas, ya la diabetes no presenta molestias, uno de los signos de alarma es la hiperpigmentación (oscurecimiento) de la parte trasera de cuello y antebrazos, conocida como acantosis nigricans.
Se ha demostrado que esa epidemia tiene una relación lineal con la ingesta de bebidas azucaradas, las horas que se pasan frente al televisor y los aparatos electrónicos como tabletas, teléfonos inteligentes y computadoras, lo que infiere en la disminución de la actividad física y por consiguiente, el aumentando en el nivel de grasa y azúcar en la sangre.
Para prevenir y combatir el peso y la obesidad, es importante un cambio en los hábitos alimenticios, adaptándose siempre a los recursos y costumbres familiares.
Además, el ejercicio tiene efectos metabólicos para combatir la diabetes mellitus tipo dos, como la disminución del nivel de azúcar, la mejoría de la sensibilidad a la insulina y la reducción de los factores de riesgo cardiovasculares, que en conjunto regulan el nivel de grasas en la sangre y la presión arterial.
El ejercicio debe ser aeróbico y realizarse por lo menos cuatro días de la semana, en un principio con actividades fáciles de realizar como caminar, trotar o nadar, es preferible que toda la familia participe en estas actividades.
El IMSS ha establecido estrategias educativas de promoción a la salud para prevenir el sobrepeso y la obesidad en los grupos de edad con un equipo multidisciplinario, donde promueve la alimentación correcta, la actividad física y la incorporación a grupos de ayuda mutua.
Sin embargo, lo más importante es la buena educación en casa, y el fomentó a la alimentación balanceada y la actividad física en familiar, además de acudir periódicamente a las unidades médicas para una detección oportuna y asesoría para modificar los factores de riesgo.

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