El texto es resultado del trabajo efectuado dentro de las líneas de investigación del doctor Germán Vázquez Sandrín, adscrito al área académica de sociología y demografía del ICSHu

Una de las ediciones recientemente editadas por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) corresponde al título Diagnóstico participativo de las poblaciones indígenas del estado de Hidalgo. Hacia la conformación de un programa estatal de población indígena, resultado del trabajo efectuado dentro de las líneas de investigación del doctor Germán Vázquez Sandrín, adscrito al área académica de sociología y demografía del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu).

En el texto, el investigador aborda aspectos demográficos registrados en el estado de Hidalgo, información de gran relevancia para quienes estudian temas relacionados con la población, sobre todo la indígena. En la lectura del libro se apreciarán algunos lineamientos que podrían adaptarse a las políticas estatales y nacionales en la materia.

La planeación demográfica nacional tiene como precepto incluir a la población en los programas de desarrollo económico y social que se formulen dentro del sector gubernamental y vincular los objetivos de esos esquemas con las necesidades que plantean los fenómenos demográficos, y para ello la Ley General de Población de 1974 creó el Consejo Nacional de Población.

Sin embargo, las comunidades indígenas han estado ausentes por completo de ese proceso de planeación, tanto a nivel federal como estatal. Su voz, sus necesidades, así como sus preferencias y aspiraciones en materia demográfica nunca han sido escuchadas. ¿Cuántos hijos aspiran a tener? ¿Qué opinan de la migración en sus pueblos y comunidades? ¿Desean o no usar métodos anticonceptivos para regular su fecundidad? ¿Qué piensan sobre el embarazo adolescente?

La ausencia indígena en la planeación demográfica pone en entredicho el derecho de esos pueblos a ser consultados, el cual está consagrado en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Al mismo tiempo, contraviene el espíritu del desarrollo sustentable y del etnodesarrollo, dado que sus principales actores están ausentes en la toma de decisiones respecto a qué políticas son las convenientes para alcanzar sus metas demográficas como pueblos.

La diversidad étnica en México puede observarse en la existencia de 68 grupos lingüísticos y 364 variantes dialectales. Entre los grupos étnicos existe una gran variabilidad de los tres componentes de la dinámica demográfica: fecundidad, mortalidad y migración. La población indígena, como categoría étnica, no es más que un saldo que mitiga la riqueza de la diversidad étnica. Pero además, cada pueblo tiene autonomía y derecho a la libre determinación. Por ello, en dicho libro se parte de la premisa de que cada comunidad debería tener su propio programa de población, garantizando la consulta efectiva y la participación de los propios beneficiarios.

El autor del texto, Vázquez Sandrín, sostiene que para contribuir a tal tarea, en su libro busca ofrecer un diagnóstico de los principales problemas en materia sociodemográfica de los habitantes de las tres regiones indígenas del estado de Hidalgo, basado en la participación de los propios pueblos.

Para ello, trianguló información de investigación participante, estudio de fuentes bibliográficas y análisis demográfico apoyado en estadísticas oficiales.

La metodología de investigación es expuesta en un anexo del libro, donde puede apreciarse con detalle la consecución de los pasos por seguir, así como la descripción de cada uno de los instrumentos empleados en campo. Gracias a ello, la experiencia es al mismo tiempo contrastable y fácilmente replicable por las dependencias conducentes, como el Consejo Nacional de Población y el Consejo Estatal de Población de Hidalgo.

Los autodiagnósticos comunitarios se basaron en la técnica conocida como talleres para la planeación participativa, con base en la cual se logra que la comunidad analice y reflexione sobre ciertos temas, en este caso siete tópicos de población.

Los ejercicios fueron aplicados a una muestra no representativa de comunidades de las tres regiones indígenas del estado de Hidalgo, a saber: Huasteca (Itzcóatl y Pahactla, en Atlapexco); Otomí-Tepehua (El Copal y San Miguel, en San Bartolo Tutotepec, y Los Reyes, en Acaxochitlán), y Valle del Mezquital (El Espíritu y La Estación, en Ixmiquilpan, y La Florida, en Cardonal).

El resultado fue revelador de la diversidad sociodemográfica existente en las distintas regiones indígenas de Hidalgo, así como en las comunidades visitadas. A continuación se resumen algunas de las conclusiones alcanzadas en cada región.

El Valle del Mezquital

Presenta un crecimiento demográfico lento, casi estable, debido a la fuerte emigración hacia Estados Unidos (EU) y a las relativamente bajas tasas de fecundidad.

La emigración hacia EU es el eje articulador de muchos de los problemas de población que perciben sus habitantes. Contribuye con la pérdida de la cultura, de tradiciones y de la lengua: el hñähñu.

En la dimensión de la salud reproductiva, la emigración preponderantemente masculina trae consigo enfermedades de transmisión sexual (ETS), alcoholismo y violencia contra las mujeres.

Importantes tópicos encontrará el lector en el libro Diagnóstico participativo de las poblaciones indígenas del estado de Hidalgo. Hacia la conformación de un programa estatal de población indígena, como la migración y el aumento de la escolaridad, los cuales son factores de cambio social y demográfico que se han conjugado en la región, transformando profundamente las relaciones entre géneros y generaciones.

Si bien se ha propagado la pérdida de la lengua autóctona, la identidad hñähñu aún pervive fuertemente y con orgullo en la identidad de la población de esa región. Cabría la reflexión final respecto al papel benéfico de la emigración como estrategia para la obtención de ingresos económicos, porque si bien ha mostrado ser altamente efectiva en ese campo, los aspectos negativos son numerosos. En voz de una persona de la región: se reemplazan el cariño y atención por el dinero.

La Huasteca hidalguense

Esa región destaca por el poder y la dinámica de su cultura tradicional indígena: muestra de ello es que el 52 por ciento de su población de cinco años y más en 2010 hablaba una lengua indígena y la distribución por edades de su población es joven.

Desde un punto de vista sociodemográfico, se trata de una población joven, en crecimiento demográfico, con tasas de fecundidad superiores a las estatales y que compensan con creces las pérdidas por la mortalidad y la emigración.

Un problema especialmente reiterado por las mujeres de la región es la violencia doméstica, de la cual ellas son víctimas junto con los menores de edad. Ese fenómeno pernicioso es agravado por el alcoholismo en hombres.

La fecundidad adolescente no es percibida como un problema social o demográfico, porque es apreciada como poco frecuente por la población. Se transforma en un problema cuando la adolescente no es correspondida en matrimonio por el padre.

La región Otomí-Tepehua

Es por mucho la más marginada de las regiones indígenas de Hidalgo. El acceso a la escolaridad es menor y las brechas entre hablantes y no hablantes de lengua indígena son más grandes. Pese a lo anterior, los niveles de fecundidad durante el periodo 2005-2009 fueron bajos: tres hijos promedio por mujer para la región y 2.7 hijos promedio por mujer para los hablantes de otomí y tepehua.

El investigador Germán Vázquez Sandrín determina que la falta de empleo en la comunidad, los bajos ingresos provenientes de la cosecha del café, así como el acceso a la educación media superior existente únicamente en Acaxochitlán o Tulancingo, son las causas principales de la migración. Los problemas que acarrea la migración son la ausencia del padre al frente del hogar, el temor de ser deportados; los jóvenes en algunos casos se vuelven viciosos; mujeres migrantes regresan embarazadas, pero sin cónyuge, y el abuso de los contratistas que a veces no pagan. Sobre el entorno familiar, la migración provoca la ausencia del padre al frente del hogar y la separación de los miembros de la familia.

En términos generales, los servicios de salud en la comunidad son inexistentes o de mala calidad. La atención de urgencias médicas solo se realiza en el hospital de San Bartolo, pero el traslado es muy costoso para la población y los caminos están en mal estado. En los servicios de salud existentes en la localidad no hay doctor toda la semana ni en las noches; el personal médico y las enfermeras están mal capacitadas, la población recibe maltrato de ese personal.

Colaboración estudiantil

Finalmente, destaca que este libro contó con la colaboración de un grupo de entusiastas estudiantes de la licenciatura en sociología de la UAEH, quienes fungieron como entrevistadores, coordinadores de levantamiento en campo y apoyo a la investigación. Esa tarea participativa es, sin duda, parte de la formación que los universitarios deben tener para conocer la problemática social y proponer en su oportunidad las medidas urgentes para la solución de múltiples aspectos que retrasan el progreso de las comunidades.

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1 La metodología de investigación es expuesta en un anexo, donde puede apreciarse con detalle la consecución de los pasos por seguir, así como la descripción de cada uno de los instrumentos empleados en campo

2 El autor trianguló información de investigación participante, estudio de fuentes bibliográficas y análisis demográfico apoyado en estadísticas oficiales

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